Wednesday, November 29, 2006

La educación del pueblo

Wednesday, November 22, 2006

Vendepatrias

Historiadores

Véase Análisis Digital

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Crónica de París


La verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero. (Juan de Mairena)


Véase ABC

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Thursday, November 16, 2006

Nueva dirección electrónica

Mi dirección ya no es blaudonau@wanadoo.es sino blaudonau@telefonica.net
Mi otra dirección, la de hotmail, sigue siendo la misma

Wednesday, November 15, 2006

Fray Josefo y la tronera

Véase Libertad Digital

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Callejón sin salida

Véase Análisis Digital

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Saturday, November 11, 2006

Manifestación

Dictadura progre

Ver pablo Molina en Libertad Digital

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Thursday, November 09, 2006

Memorias y epistolarios



24 de febrero de 2005
B. V. CARANDE Y J.A. MUÑOZ ROJAS
Memorias y epistolarios
Por Aquilino Duque
Mi viejo y fraternal amigo Bernardo V. Carande publica unas Memorias que cuanto menos cabe calificar de anárquicas e ingenuas. Hace muchos años, cuando yo vivía en Roma y colaboraba en Destino y me carteaba con Umbral, me permití indicarle a éste, no recuerdo si directa o indirectamente, que el conformismo estaba cambiando de signo.
No lo decía yo por clarividencia, sino porque vivía en Italia, que en punto a neoconformismo nos llevaba unos años, no tantos, de delantera. Han transcurrido tres decenios largos desde entonces y ese neoconformismo de antaño es hogaño conformismo a secas, y se le ha bautizado con el nombre de "corrección política".

En nombre de esa "corrección política" no hay plumífero que se respete que deje de asestar al moro muerto la lanzada, o el alfilerazo, ritual. En esos alfilerazos, que no llegan a lanzadas, abundan estas desiguales Memorias, vivamente recomendables por ello a los lectores que luchan heroicamente contra el fantasma del moro muerto, que son legión.

Hecha esta recomendación, que no dudo surta efecto, quisiera hacer otra, y es que el autor, que no oculta sus antipatías mayormente póstumas y retroactivas, tiene el sumo rasgo de honradez y de decencia de transcribir en su integridad una carta, fechada el 30 de septiembre de 1937, que su madre, María Rosa de la Torre, dirigió a su madre y sus hermanos desde San Sebastián, una vez toda la familia a salvo en la que el autor, de cinco años a la sazón, describiría torpemente andando el tiempo como la "llamada" zona nacional.

Hoy, que tanto se habla de "memoria histórica", no les vendría nada mal echar un vistazo a esa carta a sus actuales manipuladores, sicofantes, que no discípulos, muchos de ellos de don Ramón Carande en su acogedora senectud. Cuando un hombre se sale de lo común, los franceses dicen o decían: "Cherchez la femme" (Buscad a la mujer). La calidad de Carande queda refrendada por la mujer que escogió para compartir su vida y ser la madre de sus hijos. Hermana de Claudio y Josefina de la Torre, prima de Néstor y de los hermanos Millares, podía haber figurado con luz propia en aquella constelación de canarios ilustrados que fue su familia.

No puedo olvidar la impresión que me causó –vivía yo entonces en Alemania– la lectura en Capela, el simpático boletín rural de su hijo Bernardo, de un texto suyo en que hablaba de Schubert y El rey de los alisos. Como tampoco puedo olvidar el que años antes apareciera en una lectura mía de versos en el Ateneo de Sevilla y me dijera esas pocas palabras que a un joven de veintipocos años lo afianzan en su vocación.

He aquí por qué no puedo leer sin emoción esa carta que echa por tierra todas esas películas, novelas, memorias y reportajes con que se envilece a los españoles de hoy falseándoles su historia.

Precisamente por los mismos días llegan a mis manos las cartas que otro amigo inolvidable, Vicente Aleixandre, envió a otro gran amigo, José Antonio Muñoz Rojas. El epistolario es una delicia, y también es muy revelador de la realidad de aquellos años, con sus luces y sus sombras (muerte de Miguel Hernández, ingreso de Aleixandre en la Academia, por ejemplo).

Su lectura es tan grata como aquellas visitas que los jóvenes poetas hacíamos al poeta yacente en su hotelito de Velintonia.

Decía Hegel que un hombre libre es un hombre que no tiene necesidad de salir de su casa. Si hubo un hombre libre en aquellos años en España, ése fue Vicente Aleixandre, y a esa libertad se le pondría la etiqueta póstuma de "exilio interior", patente contradicción en los términos.

El epistolario está ordenado y cuidado por Irma Emiliozzi, que en la introducción nos da la asombrosa noticia de que, en los primeros días de nuestra guerra, Vicente Aleixandre, víctima de una vil denuncia, pasó veinticuatro horas en una cheka, de la que vino a sacarlo su amigo Pablo Neruda, cónsul aún de Chile. A Carande, en cambio, quien lo sacó fue Juan Lladó, el mismo que acabada la guerra metió en el Banco Urquijo a Muñoz Rojas.

La suerte de Carande fue, sobre todo, que, cuando lo detuvieron, el celoso Carrillo había sido ya sustituido por aquel anarquista con nombre de rey mago que mereció el sobrenombre de "el ángel de las prisiones".


Bernardo Víctor Carande, Memorias, 1932-2002, Badajoz, Del Oeste Ediciones, 2005.

Cartas de Vicente Aleixandre a José Antonio Muñoz Rojas (1937-1984), Valencia, Pre-textos, 2005.
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Wednesday, November 08, 2006

Revolución carnavalesca

Véase Análisis Digital

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Sunday, November 05, 2006

La verdad histórica


Viernes, 21 de Noviembre de 2003 - La Revista de Libertad Digital


LA VERDAD HISTÓRICA
Por el canto de un duro
Por Aquilino Duque-->
En el curso de un viaje a Asturias cayó en mis manos un libro fascinante e insólito: Melquíades Álvarez, mi padre, cuya autora es en realidad una nieta de don Melquíades. En ese libro, que bien merece una película, se narra con todo lujo de detalles un episodio que yo me permití relatar de modo sumario e impreciso en La cruz de don Juan, semblanza del Conde Barcelona que aproveché para bosquejar mis “memorias políticas”.
Como quiera que mi relato, reproducción del que de viva voz me hizo el difunto hermano de la autora, está plagado de errores, no tengo más remedio que pedir disculpas y prometer subsanarlos. Por muy fidedigno que sea un dato o un recuerdo, siempre cabe un margen de rectificación. Hace poco me llamó un señor que figura en la lista de liquidados del reciente libro de César Vidal Checas de Madrid. Este señor pasó en efecto por varias checas pero vivió para contarlo. Se cuenta de un anciano arabista, sacerdote él, que luchaba por descifrar una palabra imposible, hasta que un joven alumno suyo, con mejor vista, descubrió que el problema estaba en que una mosca había dejado caer un regalito justo encima de una de las letras. Los que entraban en las famosas checas eran todos puestos en libertad después de ser “hábilmente estrechados a preguntas”, y en el oficio correspondiente se escribía a mano una L mayúscula. Si la L iba tal cual, significaba “liberación”, pero si iba seguida de un punto, quería decir “liquidación”. Es harto probable que junto a la L de mi amigo pasara con el tiempo una mosca con el avieso propósito de equivocar a un futuro investigador.

El relato a que yo me refiero es el de la evasión de la hija de don Melquíades con sus hijos del Madrid rojo. Mi primer error es decir que el automóvil de don Melquíades de que se incautó La Pasionaria era un Hispano, siendo así que era un Rolls Royce. El personaje clave para la evasión era en efecto un antiguo trapecista asturiano llamado Alfredo Álvarez, pero el apodo de Niño de las Bombas no le correspondía a él, sino a un lugarteniente suyo, que es probablemente a quien cazaron después de la guerra en una finca del conde de Mayalde. A Alfredo, apodado El Lobo, donde lo capturaron fue en San Sebastián, por donde andaba disfrazado de soldado del Ejército nacional. El tío Román no era hermano del padre de la autora, evadido también de Madrid y muerto heroicamente en la batalla del Ebro, sino primo segundo de la madre, y se apellidaba Argüelles. Este tío Román fue el que en efecto pactó con El Lobo la salida de Madrid de la familia, prodigiosa aventura que la autora del libro narra prodigiosamente. Con ellos salió además el capitán o comandante Fernández Castañeda, que había sido ayudante del general Miaja.

Este relato no es sólo un testimonio de primera mano de lo que fue el terror rojo en la “capital de la gloria” o “tumba del fascismo”, que es como en aquellos meses terribles de 1936 dieron en apellidar a la Villa y Corte sus heroicos defensores, sino que nos insinúa, sin edulcoraciones ni difuminados, lo que fue la labor de la Quinta Columna, según se desprende de los recuerdos personales de la protagonista y de los datos extraídos por la autora de la célebre y escalofriante Causa general. A primera vista, el libro parece escrito por la protagonista, que habla en primera persona, pero quien en realidad lo escribe es su hija, y a eso quiero achacar una descripción de la inmediata trasguerra y unas alusiones al Generalísimo enmarcadas en la más exquisita corrección política. Tanto es así, que el libro se subtitula En el canto de la moneda, dado el propósito de imparcialidad de la autora. Esa imparcialidad es un lujo que sólo nos podemos permitir las personas de la generación a la que pertenecemos la autora y yo, que por razones de edad, no fuimos sujetos, sino objetos de la Historia y, en el mejor de los casos, testigos atónitos. La persona en nombre de quien está escrito el libro fue en cambio sujeto, y sujeto activísimo; fue una eficaz agente secreta que lo hubiera pasado mal si, por una feliz concatenación de circunstancias paradójicas, no sale a tiempo de la zona roja. Puede decirse que ella y sus hijos se salvaron por el canto de un duro, y ése sí que sería un buen título (Por el canto de un duro) para este relato que ojalá se sume al mencionado Checas de Madrid y a Los mitos de la guerra civil en la lista de obras más vendidas y leídas.

La verdad histórica parece por fin ir abriéndose camino y en ese camino es donde hay que situar este testimonio impagable que es además una emocionante novela de aventuras y un penetrante ensayo de psicología.



Sarah Álvarez de Miranda, Melquíades Álvarez, mi padre. En el canto de la moneda. Ediciones Nobel. Oviedo, 2003.
José María Zavala. Aquilino Duque, Juan de Borbón. Ediciones B, Barcelona, 2003.


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Friday, November 03, 2006

Tres propuestas de Vidal Quadras

Vidal Quadras:
Tres acciones urgentes
04.07.06 @ 20:02:18. Archivado en Autonomías
Ante la crisis de sistema que estamos viviendo, fruto de la liquidación de la Constitución de 1978 por el nuevo Estatuto de Cataluña y de la rendición del Estado de Derecho ante el crimen organizado, el Partido Popular ha de llevar a cabo de inmediato tres acciones para despertar a la ciudadanía del letargo en el que está sumida por la combinación de una situación económica todavía satisfactoria y de la hegemonía de los medios de comunicación afines al Gobierno:
1) La paralización inmediata de todas las reformas de los Estatutos de Autonomía en aquellas Comunidades donde cuenta con la mayoría absoluta o con el suficiente número de escaños, y su desvinculación total de estos procesos en aquellas en las que carece del peso necesario para influir de manera decisiva. El motivo de tan drástica medida radica en el hecho de que no se puede reclamar una reforma constitucional en profundidad que refuerce la unidad nacional y cohesione el Estado y simultáneamente impulsar normas autonómicas que avancen en sentido contrario.
2) La elaboración de una propuesta de reforma constitucional que devuelva al Estado competencias que nunca debió ceder, que asegure la igualdad de derechos y deberes de los españoles en todo el territorio nacional, que garantice su libre movilidad, que preserve la solidaridad y la gestión común de los recursos naturales y que ponga las bases de un sistema electoral e institucional que impida en el futuro la toma como rehén por parte de los nacionalistas del gran partido nacional que se encuentre en mayoría relativa en el Congreso. Esta propuesta, ampliamente publicitada, debe ser el eje de la oferta electoral del PP en las próximas generales. Obviamente, el complemento de este planteamiento es la promesa de que si el PP obtiene la victoria en las urnas, cerrará de inmediato con el PSOE regenerado que surja tras los comicios un pacto de Estado o un gobierno de gran coalición para llevar adelante la mencionada reforma.
3) El anuncio solemne de que en caso de que el Presidente del Gobierno en su negociación con ETA le otorgue contrapartidas políticas en los campos de la autodeterminación, de la anexión de Navarra al País Vasco o de la liberación de presos condenados por delitos de sangre, el Partido Popular invocará el artículo 102 de la Constitución y presentará en el Congreso acusación de alta traición contra José Luis Rodríguez Zapatero.
Cualquier otra línea estratégica equivale en las presentes y extremas circunstancias a marear la perdiz y perder miserablemente el tiempo.

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Wednesday, November 01, 2006

Casa propia

Véase Análisis Digital.

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