Tuesday, June 30, 2009

¡Qué fe tan grande hay que tener para ir con alegría a la muerte!

Monday, June 29, 2009

Los puercos de Ganivet

ABC
Tribuna libre
JOSÉ MARÍA CARRASCAL

Jueves, 16-04-09

Uno de los mayores misterios de la política española ha sido la popularidad que Zapatero ha conservado a lo largo de estos años pese a lo desastroso de su gestión.

Si nos ponemos a examinar su primer mandato y lo que lleva del segundo, nos damos cuenta de que nada de lo que pretendía lo ha conseguido, y lo que ha conseguido fue al elevado precio de dividir a los españoles.

Ni la negociación con ETA trajo la paz al País Vasco, ni los nuevos estatutos han articulado mejor España, ni las reformas educativas han mejorado la enseñanza, ni la Ley de la Memoria Histórica ha enterrado definitivamente a los muertos de la guerra civil, ni los matrimonios homosexuales, por no hablar de la nueva normativa para el aborto, encuentran el respaldo de la mayoría de la población.

Sin embargo, Zapatero ha sido el político mejor evaluado y no sabemos si sigue siéndolo. O sabe venderse mejor que gobernar o esa población es incapaz de evaluar a sus gobernantes. Pues en cualquier país democrático, Zapatero estaría catalogado, como Bush lo estaba a las mismas alturas en el suyo: como uno de los peores que había tenido el país a lo largo de su historia.

Como no creo que los españoles seamos más tontos que los demás pueblos -podemos ser más ignorantes, pero se trata de cosas distintas, hay ignorantes listísimos-, me he puesto a reflexionar sobre el caso llegando a una conclusión penosa, pero que explica perfectamente la situación en que nos encontramos: Zapatero nos gobierna apoyado en nuestros vicios, en vez de en nuestras virtudes, aunque no lo reconozcamos, porque tampoco es cosa como para enorgullecerse.
Mientras los gobernantes de los países punteros se apoyan en las mejores cualidades de su pueblo, Zapatero se apoya en las peores del nuestro: el resentimiento, la envidia, el tribalismo, la picardía, el dogmatismo, la soberbia, el no aceptar nunca que podemos habernos equivocado, el yo hago lo que me da la gana y el que venga detrás que arree, el no reconocer otros méritos que los propios o, todo, lo más, de los que piensan como uno y el disparar contra todo el que destaca constituyen los cimientos de la política de Zapatero desde que llegó a la Moncloa. Y los españoles, o al menos una buena cantidad de ellos, nos sentimos a gusto con él, aunque en nuestro fuero interno reconozcamos que no es la mejor. No voy a decir con ello que nos falten buenas cualidades. Pero el vicio es siempre más fácil de practicar que la virtud y si nos gobierna alguien que nos marca ese camino, no tenemos el menor inconveniente en seguirle. Durante los últimos cinco años, en España se han juntado el hambre con las ganas de comer, o más exactamente, la peor política con nuestros peores instintos.

Todo cuanto ha hecho el gobierno ha sido para fomentar éstos: El derroche, la holgazanería, la irresponsabilidad, la chapuza, y a castigar el ahorro, la frugalidad, el esfuerzo, el trabajo o el estudio concienzudos. Desde las jubilaciones anticipadas a facilitar el pase de un curso a otro con un montón de asignaturas pendientes, pasando por las peonadas falsas, los permisos múltiples y bien remunerados -que se lo pregunten a Garzón-, la multiplicación de fiestas, el dispararse del gasto a todos los niveles, con el consiguiente endeudamiento. Un PER extendido a toda España ha sido la política de Zapatero. El subsidio como vehículo de la «calidad de vida» tanto en pueblos como en ciudades, en la vida laboral como en la jubilación, en las aulas como en los negocios, haciéndolo todo más fácil, menos trabajoso. ¿Cómo no íbamos a estar de acuerdo con ello? ¿Cómo no íbamos a aprobar la gestión del hombre que nos ofrecía un país donde se ataban los perros con longanizas?

Lo malo es que tal país no existe. Mejor dicho, puede existir durante un periodo de tiempo, pero cuando se acaban las longanizas, se acaba todo. Y a nosotros se nos ha acabado con la crisis económica que ha dejado al descubierto el mundo falso en el que hemos vivido durante los últimos años, la escasa preparación que tenemos, tanto a nivel personal como gubernamental, para afrontar los desafíos que tenemos delante. Los españoles y los muy diversos gobiernos que tenemos sabemos muy bien gastar, pero no sabemos economizar. Nos hemos olvidado de qué es eso. Como nos hemos olvidado del esfuerzo, de la laboriosidad, de la obra bien hecha y del afán de superación, completamente ignorados durante la última etapa, en la que la forma de ganar dinero era comprar -a crédito- un piso y venderlo dentro de dos años por el doble precio. Más grave todavía ha sido el ataque sistemático que ha sufrido la excelencia en nuestro país de un tiempo a esta parte. No era ya la mofa habitual al empollón de la clase por parte de sus condiscípulos. Era una política metódica, perfectamente planeada contra el que destacaba en cualquier profesión o actividad.

El mérito se ha convertido entre nosotros en un estigma, mientras la mediocridad es un valor social. España es hoy el país más vulgar, más cutre, más ramplón de todo nuestro entorno, como se comprueba abriendo la televisión, no importa el canal, o escuchando cualquier debate político, sea en el Congreso, sea en el último ayuntamiento. Y esto ocurre precisamente cuando se necesita más que nunca gente preparada, gente emprendedora, gente con ideas, gente capaz de competir en un mercado mundial donde han surgido países que se han plantado en la más sofisticada tecnología de un salto, como Corea del Sur o Finlandia. Y ya verán ustedes cuando los del Este de Europa se quiten de encima la mugre que les queda de cuarenta años de comunismo.

¿Qué ha hecho nuestro gobierno ante ello? Pues este gobierno que no fue capaz de prever la crisis, o no quiso verla, se encuentra paralizado ante ella. Fíjense ustedes que la única respuesta que Zapatero sabe dar cuando sus medidas no surten efecto es decirnos «No se reducirá la protección social». O sea, lo de siempre. De decirnos lo que realmente hay, de llamamientos al sacrificio, a la laboriosidad y tomar el toro por los cuernos, nada de nada. Su última remodelación de Gobierno no hace más que abundar en lo existente. No hay figuras que destaquen en él, sino fieles seguidores de la voluntad del jefe.

No se nos anuncia un cambio de línea, sino un cambio de ritmo. No se reconocen los errores cometidos, sino que se insiste en la bondad de lo hecho hasta ahora. Y sin esas tres cosas, la introducción de independientes en el gabinete, el echar mano de gente capacitada en vez de meros clones del jefe y el reconocimiento de lo que se ha hecho mal, con propósito de enmienda, no hay enmienda posible. O sea, que seguiremos empeorando.

Esto es lo que hay. Mejor dicho, lo que no hay. Suele decirse como consuelo que una crisis es una oportunidad para desprenderse de todo lo inservible y renovarse a fondo. Aquí, la única renovación que hemos tenido es la del vestuario extravagante de la Vicepresidenta Primera por el más discreto de la segunda. Por lo demás, las mismas caras, los mismos gestos, los mismos eslogan, los mismos planes y las mismas promesas de que la recuperación está más o menos próxima. Desde esta perspectiva, incluso la galbana de Solbes nos parece menos peligrosa que el activismo de su sucesora, por lo que puede multiplicar el gasto sin arreglar las cosas. En el resto, todo lo mismo, excepto que a Pepiño Blanco se le llama José y se pone ahora corbata.

Lo único que puede cambiar es la actitud de los españoles. El cómodo estilo de gobernar de Zapatero está ya dañando a bastantes de nosotros y amenaza con dañar a cada vez más. ¿Vamos a seguir considerándole el mejor de nuestros gobernantes posibles? Las encuestas, esos espejos, nos lo dirán. Aunque no serán un espejo de él, que conocemos de sobra.

Será nuestro espejo: ¿Preferimos seguir la senda de nuestros vicios o de nuestras virtudes?

José Mª Carrascal.

Friday, June 26, 2009

Democracia local y medios de confusión

La democracia sustituye el precepto evangélico “Amaos los unos a los otros” por la consigna diabólica “Odiaos los unos a los otros”. Ese odio se institucionaliza en los partidos políticos, asociaciones de delincuentes cuyo menor delito es la corrupción. La corrupción es el riego sanguíneo de la democracia, donde no hay un solo voto que no se compre. La masa, como es menor de edad, acude dócilmente a las urnas a concretar con su voto como deber cívico el odio abstracto al que por fin tiene derecho. La primera medida de un ayuntamiento surgido de estos ejercicios de odio popular suele ser doblarse el sueldo.
Un electorado que consiente que se haga ese uso de sus votos, es un pueblo menor de edad, por no decir un pueblo de cuadrúpedos, condición esta, la de cuadrúpedo menor de edad, en la que se encargan de mantenerlo los que Julián Marías llama los medios de confusión. Una asociación cultural de mujeres del pueblo susodicho recibe una carta de un programa de televisión ofreciendo pagar el viaje a Madrid y cierta cantidad a una joven a quien su novio haya dejado embarazada para que cuente su caso ante las cámaras. A una de las señoras le faltó tiempo para mandar una hija suya. ¡Para que luego digan que los medios de confusión no ayudan a la democracia dignificando a la mujer!

Thursday, June 25, 2009

El mundo según Casciari

El autor, Hernán Casciari, es argentino, actualmente corresponsal de EL PAÍS de España. Esta es su interpretación de la relación entre países.


Leí una vez que la Argentina no es mejor ni peor que España, sólo más joven. Me gustó esa teoría y entonces inventé un truco para descubrir la edad de los países basándome en el 'sistema perro'. Desde chicos nos explicaron que para saber si un perro era joven o viejo había que multiplicar su edad biológica por 7. En el caso de los países hay que dividir su edad histórica entre 14 para saber su correspondencia humana. ¿Confuso? En este artículo pongo algunos ejemplos reveladores. Argentina nació en 1816, por lo tanto ya tiene 190 años. Si lo dividimos entre 14, Argentina tiene 'humanamente' alrededor de 13 años y medio, o sea, está en la edad del pavo. Es rebelde, pajera, no tiene memoria, contesta sin pensar y está llena de acné (¿será por eso que le dicen el granero del mundo?) Casi todos los países de América Latina tienen la misma edad y, como pasa siempre en esos casos, forman pandillas. La pandilla del Mercosur son cuatro adolescentes que tienen un conjunto de rock. Ensayan en un garaje, hacen mucho ruido y jamás han sacado un disco. Venezuela, que ya tiene tetitas, está a punto de unirse a ellos para hacer los coros. En realidad, como la mayoría de las chicas de su edad, quiere tener sexo, en este caso con Brasil, que tiene 14 años y el miembro grande. México también es adolescente, pero con ascendente indígena.. Por eso se ríe poco y no fuma ni un inofensivo porro, como el resto de sus amiguitos, sino que mastica peyote, y se junta con Estados Unidos, un retrasado mental de 17, que se dedica a atacar a los chicos hambrientos de 6 añitos en otros continentes. En el otro extremo está la China milenaria. Si dividimos sus 1,200 años por 14 obtenemos una señora de 85, conservadora, con olor a pipí de gato, que se la pasa comiendo arroz porque no tiene -por ahora- para comprarse una dentadura postiza. La China tiene un nieto de 8 años, Taiwán, que le hace la vida imposible. Está divorciada desde hace rato de Japón, un viejo cascarrabias, que se juntó con Filipinas, una jovencita pendeja, que siempre está dispuesta a cualquier aberración a cambio de dinero. Después, están los países que acaban de cumplir la mayoría de edad y salen a pasear en el BMW del padre. Por ejemplo, Australia y Canadá, típicos países que crecieron al amparo de papá Inglaterra y mamá Francia, con una educación estricta y concheta, y que ahora se hacen los locos. Australia es una pendeja de poco más de 18 años, que hace topless y tiene sexo con Sudáfrica; mientras que Canadá es un chico gay emancipado, que en cualquier momento adopta al bebé Groenlandia para formar una de esas familias alternativas que están de moda. Francia es una separada de 36 años, más puta que las gallinas, pero muy respetada en el ámbito profesional. Tiene un hijo de apenas 6 años: Mónaco, que va camino de ser puto o bailarín.... o ambas cosas. Es amante esporádica de Alemania, camionero rico que está casado con Austria, que sabe que es cornuda, pero no le importa. Italia es viuda desde hace mucho tiempo. Vive cuidando a San Marino y al Vaticano, dos hijos católicos idénticos a los mellizos de los Flanders. Estuvo casada en segundas nupcias con Alemania (duraron poco: tuvieron a Suiza), pero ahora no quiere saber nada con los hombres. A Italia le gustaría ser una mujer como Bélgica: abogada, independiente, que usa pantalón y habla de política de tú a tú con los hombres (Bélgica también fantasea a veces con saber preparar espaguettis). España es la mujer más linda de Europa (posiblemente Francia le haga sombra, pero pierde espontaneidad por usar tanto perfume).. Anda mucho en tetas y va casi siempre borracha. Generalmente se deja follar por Inglaterra y Después hace la denuncia. España tiene hijos por todas partes (casi todos de 13 años), que viven lejos. Los quiere mucho, pero le molesta que, cuando tienen hambre, pasen una temporada en su casa y le abran la nevera. Otro que tiene hijos desperdigados es Inglaterra. Sale en barco por la noche, se tira a las pendejas y a los nueve meses aparece una isla nueva en alguna parte del mundo. Pero no se desentiende de ella. En general las islas viven con la madre, pero Inglaterra les da de comer. Escocia e Irlanda, los hermanos de Inglaterra que viven en el piso de arriba, se pasan la vida borrachos y ni siquiera saben jugar al fútbol. Son la vergüenza de la familia. Suecia y Noruega son dos lesbianas de casi 40 años, que están buenas de cuerpo, a pesar de la edad, pero no le dan bola a nadie. Cojen y trabajan, pues son licenciadas en algo. A veces hacen trío con Holanda (cuando necesitan porro); otras, le histeriquean a Finlandia, que es un tipo medio andrógino de 30 años, que vive solo en un ático sin amueblar y se la pasa hablando por el móvil con Corea. Corea (la del sur) vive pendiente de su hermana esquizoide. Son mellizas, pero la del norte tomó líquido amniótico cuando salió del útero y quedó estúpida. Se pasó la infancia usando pistolas y ahora, que vive sola, es capaz de cualquier cosa. Estados Unidos, el retrasadito de 17, la vigila mucho, no por miedo, sino porque le quiere quitar sus pistolas. Israel es un intelectual de 62 años que tuvo una vida de mierda. Hace unos años, Alemania, el camionero, no lo vio y se lo llevó por delante. Desde ese día Israel se puso como loco. Ahora, en vez de leer libros, se lo pasa en la terraza tirándole piedras a Palestina, que es una chica que está lavando la ropa en la casa de al lado. Irán e Irak eran dos primos de 16 que robaban motos y vendían los repuestos, hasta que un día le robaron un repuesto a la motoneta de Estados Unidos y se les acabó el negocio. Ahora se están comiendo los mocos. El mundo estaba bien así, hasta que un día Rusia se juntó (sin casarse) con la Perestroika y tuvieron como docena y media de hijos. Todos raros, algunos mongólicos, otros esquizofrénicos. Hace una semana, y gracias a un despelote con tiros y muertos, los habitantes serios del mundo descubrimos que hay un país que se llama Kabardino-Balkaria. Un país con bandera, presidente, himno, flora, fauna....y ¡hasta gente! A mí me da un poco de miedo que aparezcan países de corta edad, así, de repente. Que nos enteremos de costado y que, incluso, tengamos que poner cara de que ya sabíamos, para no quedar como ignorantes Y yo me pregunto: ¿Por qué siguen naciendo países, si los que hay todavía No funcionan?

Loquamur in lingua latina

Oído al enlace

Wednesday, June 24, 2009


San Antonio de los Cobres, Lugones y las Salinas Grandes

San Antonio de los Cobres está a cerca de cuatro mil metros, en un llano arenoso al pie de unos cerros amontonados. Es una población india y minera con casas de adobe y apenas vegetación. La vegetación que más abunda es la tola, una especie de esparto que se utiliza como pasto y como combustible y del que se alimentan llamas, vicuñas y guanacos, a los que hay que agregar borricos con lazos y moñas de lana de colores en las orejas. De no ser por las hojas de coca que tuve la precaución de llevar pegadas a la encía superior es posible que lo hubiera pasado mal en las extensas ruinas de Santa Rosa de Tastil y bajando por las sinuosas curvas de nivel que bordean la Quebrada del Toro entre los viaductos del Tren de las Nubes y la blanca cresta del ubicuo Nevado del Chañi, tan pronto a la derecha como a la izquierda del itinerario.
Por fin la Nacional 40 lleva a las Salinas Grandes, un inmenso lago sólido surgido del mar en remotas épocas geológicas, en cuyo centro hay una caseta y un corralón de piedra en el que se yergue un espantapájaros. El espantapájaros resulta que se mueve y habla, vende recuerdos, piezas de sal talladas por él mismo, y tiene la llave de un retrete de aluminio, que presta a cambio de un peso. En esa extensión de falso hielo se abren esteros rectangulares de agua cristalina con sal escarchada. El espantapájaros se viste de tal para protegerse de la reverberación del sol contra la sal y con sus gafas negras y su tapabocas y su sombrero gacho tiene algo también de Hombre Invisible. De no ser por el mal genio con el que exige la moneda al que necesita con urgencia el retrete, ese Hombre Invisible podría ser el piadoso estilita de quien nos habla Lugones que va al Mar Muerto a desencantar o a redimir a la mujer de Lot, convertida en estatua de sal. Al derramarse el agua bendita sobre la esbelta escultura femenina en cuya frente hay gotas de sudor, queda ante el anacoreta una mujer viejísima y andrajosa, una mujer agonizante, a la que él pregunta qué es lo que vio al volver la cara en desobediencia al Altísimo. La moribunda le susurra al oído una palabra y él cae fulminado al escucharla.
Lugones se quitó la vida en 1938 en una isla del delta del Paraná, y es muy posible que lo hiciera según el guión escrito por él mismo muchos años antes cuando describía la lluvia de cobre incandescente que acabó con las cinco ciudades del Valle de Pentápolis y las sumió en un lago de asfalto. Pocos años habían de pasar para que en un rosario de ciudades – Hamburgo, Dresde, Hiroshima, Nagasaki – se hiciera realidad lo que él imaginó al leer el Génesis y suicidar al narrador. ¿Concebiría su visión en este noroeste argentino, en la desolación de la Puna, en el mar muerto de las Salinas Grandes bajo una lluvia de cobre de las minas de San Antonio?

Monday, June 22, 2009

Chorrojumo


Uno de los libros más esclarecedores de la mitología andaluza consagrada por un narcisismo soñoliento es La materia de Andalucía de Enrique Baltanás, donde no hay tópico que no quede desmantelado, sobre todo donde más se ha abusado de ellos, que es en la rúbrica de Judíos, moros y gitanos. Así se titula uno de sus capítulos, que concluye con el siguiente párrafo de don Alejandro Guichot:
De ducado de Bohemia no quedan aquí restos... Ese que se intitula rey de los gitanos, de las Cuevas del Sacro Monte en Granada, y pasea por los alrededores de la Alhambra y el Generalife, vestido de sombrero negro de alcuza con motas, chaqueta corta azul con alamares de plata, faja grana, pantalón negro ceñido, que lleva varilla con contera en la mano, y sonriente se acerca a los viajeros ofreciéndoles un retrato suyo para recibir unas monedas de pago o limosna, es un gitano que tiene más de pobre diablo que de tunante, que ostenta esa cháchara, medio de vivir que tradicionalmente se sostiene de unos en otros porque produce algunas pesetas.
Uno de esos retratos que repartía "Chorrojumo", que así se apodaba este sujeto, llegó a mis manos en Londres y me lo dio doña Natalia Cossío, la hija de don Manuel Bartolomé Cossío, el redescubridor de El Greco, y esposa de don Alberto Jiménez Fraud, director de la Residencia de Estudiantes hasta 1936. "Chorrojumo" se llamó en el siglo Mariano Fernández como reza el reverso de la foto, seguido de los epítetos "Príncipe jitano. Modelo de Fortuny. Señán y González. Fotógrafos. Alhambra.- Granada."

Friday, June 19, 2009

Relojería

Al margen de las Volaterías sobre relojes de Baltanás, a cual más deslumbrante, uno de sus muchos comentaristas, Anónimo éste, incluye un proverbio alemán que es toda una declaración de principios ética y estética:

Mach es wie die Sonnenuhr,
zähl die schönen Stunden nur.

Wednesday, June 17, 2009


Salta la Linda y la Ruta de la Plata
Tiene fama Salta de ser la ciudad más bonita de la Argentina. Yo no puedo juzgar, ya que Salta es la única ciudad argentina que conozco, fuera de Buenos Aires, que es rancho aparte. Salta está en un fértil valle preandino, el Valle de Lerma, llamado así por su fundador, el gobernador de Tucumán. Su primer nombre fue Ciudad de San Felipe de Lerma en el Valle de Salta, luego cambiado en San Felipe de Salta. En otro fértil valle, el de Jujuy, está su hermana, diez años más joven que ella, San Salvador de Jujuy, fundada ésta por Francisco Argañaraz y Murguía, el que capturó al cacique Vitipoco en un audaz golpe de mano. Ambas fundaciones fueron ordenadas desde Lima por el virrey Toledo, estando como estaban en el antiguo camino del Alto Perú, el camino de los Incas, que más o menos coincide con la Nacional 40, que hoy llega hasta la Tierra del Fuego. A don Francisco de Toledo, nacido en el castillo de Oropesa, hoy Parador Nacional, le correspondió organizar la administración virreinal orientada a la explotación de las minas de plata de Potosí, ciudad que fundó, como fundó Tarija y fundó Córdoba, fundaciones que hay que sumar a las de Salta y Jujuy. Nadie discute la eficacia de su mandato, ni los que lo censuran ni los que lo aplauden, como es el caso de quien mejor lo estudió: don Guillermo Lohmann Villena. Los que lo critican son los que consideran que todas las culturas son equivalentes y los que lo alaban los que creen lo contrario. Yo sólo sé que a cada paso que doy por la América rural o provincial no hago más que comprobar la vigencia de lo que dice Rubén Darío sobre “la América ingenua que tiene sangre indígena”. También me maravilla la movilidad de hombres que tan pronto estaban en Flandes o en los Andes, en Trento o en Alájar, en Nápoles o en Lima, en Espartinas o en Humahuaca en una época en que los viajes no eran un camino de rosas. Una consideración parecida movió a Stefan Zweig, pasajero de un lujoso trasatlántico, a preguntarse por las condiciones en que Magallanes y sus hombres habían recorrido la misma ruta.
Nadie que haya hecho el trayecto del Tren de las Nubes, que sube bordeando la Quebrada de Humahuaca desde el verde valle de Lerma hasta la Puna desértica puede dejar de pensar en lo que debió de ser la travesía a pie o a caballo de aquellas ramblas inmensas y aquellos escarpados precipicios. El Camino del Inca pasaría a ser en el XVIII la Ruta de la Plata que iba de Potosí a Buenos Aires, con estación en ciudades como Jujuy y Salta. Esa misma denominación se le aplicó a la calzada romana que iba de Mérida a Astorga y hay la teoría o la leyenda de que los fenicios transportaran por ella el codiciado metal. Se ha dicho que la colonización de España se hizo a la romana. La planta de Salta, como la de tantas ciudades americanas, corresponde al trazado romano impuesto por las Leyes de Indias. La misma planta tienen poblaciones más indígenas como Humahuaca o Purmamarca, sino que aquí las casas son bajas y de adobe con puertas de cardón formando esquinas y sin más vegetación que la que rodea la iglesia en la plaza principal.
Salta en cambio tiene el encanto de las ciudades fundadas en la época virreinal. Recostada en el Cerro de San Bernardo, tiene al pie de éste el convento del mismo nombre, hoy ocupado por las Carmelitas Descalzas, y que, con el Cabildo, que es el mejor conservado de la Argentina, es uno de los edificios de más solera de la ciudad, ejemplo de una blanca arquitectura de sobrio diseño, en la línea de las estancias y las ermitas rurales. La mayoría de las casas son de dos plantas y de puertas y ventanas altas y estrechas y en su fondo, entre rejas y cristaleras, se entrevén jardines y patios castellanos con galería alta bajo tejas rojizas. Raras son las aceras que no tienen arbolado. La plaza real o de armas, hoy del 9 de Julio, es un maravilloso jardín de ceibos, ombúes, sauces, cipreses, palmeras, en cuyo centro se alza la estatua ecuestre del general Arenales. A un extremo está el Cabildo, con su doble recova, ocupando todo un testero de la plaza, y frente por frente, al otro extremo, la Catedral con sus dos torres de un barroco discreto y un balcón peruano con celosía de madera en la adjunta Curia. Yo desconocía el empleo del término “recova” en el sentido de soportales o galería cubierta, de uso común en la Argentina, y eso que, según el Diccionario de la RAE, esa acepción es propia de Andalucía. No es ésta la primera de las palabras perdidas en la Península que encuentro en Ultramar.
La recova no tiene en la plaza del 9 de Julio solución de continuidad y se ajusta a la pauta de las plazas mayores de la madre patria, la de la Corredera en Córdoba, la Mayor de Salamanca o Madrid, la de España en Bilbao, la del Rey en Barcelona, con la diferencia de que su parte central, acaso antaño plaza de armas, está ajardinada. Los salteños o quienes los visitan disfrutan del anochecer subtropical en los bancos públicos o en las terrazas de hoteles y cafés, bajo esa Cruz del Sur que cristianiza el firmamento.

Tuesday, June 09, 2009

Modugno canta Vecchio Frak

Sunday, June 07, 2009

Elecciones europeas

Por fin fui a votar. No me quedaba otra Alternativa.

Saturday, June 06, 2009


El Cristo del Milagro y la religiosidad popular
Los salteños toman muy en serio el sacramento de la Penitencia, a juzgar por las colas que a media mañana se forman ante los confesonarios de la Catedral. En la catedral se venera una imagen tenida por milagrosa, pues desempeñó un papel importante en el terremoto del 13 de septiembre de 1692. Esa imagen – el Cristo del Milagro – llevaba ya un siglo en Salta, a donde la envió el Obispo de Tucumán, fray Francisco de Victoria, en 1592. El dominico fray Francisco de Victoria, que no hay que confundir con su cuasi contemporáneo y cuasi homónimo Vitoria, el teólogo de Salamanca y jurista de Indias, estuvo presente el 16 de abril de 1582 en la fundación de la ciudad por Hernando de Lerma. Lerma y Victoria acabarían chocando y el obispo tuvo que volver a España, desde donde mandó dos imágenes: una Virgen del Rosario con destino a Córdoba y un Crucificado con destino a Salta. La nave que las llevaba a Lima debió de naufragar y los dos cajones en que iban las imágenes fueron hallados flotando frente al puerto del Callao. De Lima bajaron a lomos de mulas por la antigua Ruta del Inca; el Cristo se quedó en Salta y la Virgen del Rosario siguió hasta Córdoba. El 16 de abril de 2009 hubo desfile militar frente al palacio de la Legislatura en la plaza de Güemes y por la tarde vinieron de Buenos Aires muchos embajadores europeos, es de suponer que el de España entre ellos, a conmemorar la fecha y poner coronas de flores en la estatua del fundador.
El enfrentamiento entre el poder civil y el eclesiástico ya está en los años de la Conquista y la Evangelización y, curiosamente, ambos poderes se funden en cierto modo en las guerras de Independencia, a juzgar por los símbolos patrios vinculados a ciertas imágenes y entronizados en ciertos templos (en la iglesia matriz de Colonia del Sacramento la imagen de Nuestra Señora está acompañada de la bandera nacional y de una alusión a la gesta de los Treinta y Tres Orientales, y en la catedral de Buenos Aires dos centinelas de uniforme napoleónico dan guardia permanente al mausoleo del Libertador San Martín). El nacional-catolicismo no es como puede verse privativo de la madre patria. Es más, la vigencia que perdió en ésta a raíz de las piruetas del II Concilio Vaticano, se mantiene en los antiguos territorios virreinales. Ahora bien, esta apropiación o asimilación por el Estado de lo religioso, con que las repúblicas ultramarinas, empezando por las Trece Colonias del norte, se legitiman ungiéndose como los monarcas del Antiguo Régimen, es una cosa y otra la religiosidad popular, con la que por cierto trataron de legitimarse y confundirse las revoluciones del siglo XX (Teología de la Liberación). La religiosidad popular es, como la arquitectura religiosa y civil y la lengua española, lo mejor que España dejó de su paso por tan vasto Continente, algo que emociona a todo español bien nacido y le infunde consuelo y esperanza.
En una gran ciudad como Buenos Aires, cosmopolita y con menos indios y mestizos que muchas ciudades europeas o norteamericanas, la religiosidad está bastante diluida, por más que, en la misa vespertina del sábado, la iglesia del Pilar en la Recoleta estuviera llena a rebosar de puro criollo. También eran criollos en su mayoría los penitentes de Salta, muchos de los cuales podían ser muy bien oriundos de Siria o del Líbano, países donde el catolicismo siempre tuvo tanta fuerza o más que el Islam. De los inmigrantes que en el primer tercio del siglo XX llegaron a Salta, los únicos que se quedaron fueron los sirios y libaneses, cuyo suntuoso Centro frente al mercado de la ciudad da una idea de su prosperidad. De todos modos, yo creo que la religiosidad en la América española está en razón directa a la densidad de población indígena. Este fenómeno ya hace muchos años que lo pude observar en Méjico y no me cuesta trabajo creer que sea extensivo a otras repúblicas hispánicas.

La pantera

Milva canta La Filanda

El zorzal criollo

Canta Gardel Tomo y obligo

Thursday, June 04, 2009


San Francisco Solano en Humahuaca
En la plaza del cabildo de Humahuaca, el guía local, al saberme español, me pregunta con mucho interés por Montilla, por el pueblo de Montilla, en Córdoba de España. Al principio no caigo, pero una lápida o un azulejo me lo explican en seguida, y es que de Montilla vino a evangelizar estas tierras San Francisco Solano. San Francisco Solano era de Montilla y bajó de Lima al Chaco con su violín y su guitarra amansando fieras y haciendo curaciones milagrosas. Cuando murió en Lima sonaron solas las campanas del convento sevillano de Loreto, junto a Espartinas, donde se formó como teólogo. El santo vegetariano recorrió a pie la puna desértica a más de cuatro mil metros sobre el nivel del mar y fue Salta uno de los lugares en que hizo estación, es decir, obra evangelizadora. San Francisco Solano debía de tener el don de lenguas, pues fue capaz de predicar la doctrina cristiana en las principales de las tierras que recorrió a la vez que enseñaba la suya, la española, a los indios que bautizaba y entre los que sigue tan viva como el recuerdo del santo.
Antes que los españoles habían llegado los incas. El pucará de Tilcara es la fortaleza construida por éstos sobre un cerro y reconstruida en parte por arqueólogos contemporáneos. Son viviendas bajas de muros de piedra y techumbre de barro y paja entre vigas de cardón, corrales para ganado, pozos funerarios, y lo que debió de ser un templo con dos aras de diferente altura y en medio una cubeta de piedra en la que aparecieron osamentas. El guía se apresura a aclarar que no es que se hicieran sacrificios humanos, sino que allí se depositaban los trofeos alcanzados en las expediciones guerreras. Es probable que los pocos españoles que llegaron hacia 1594 derrocaran a los incas con ayuda de los pueblos sometidos por éstos: omaguacas, tilcaras, uquías, etc. La estrategia no debió de ser muy distinta de la empleada contra los aztecas. Mario Vargas Llosa, presunto descendiente de los incas, lamenta que detrás de la espada llegara “la implacable Cruz”. Esa Cruz fue ciertamente implacable en manos de San Francisco Solano, pero no contra los indígenas, sino contra los cómicos de la legua que pasaban a Indias a ver si tenían allá más éxito que en la península.
Tanto en la Puna como en la precordillera es la naturaleza la que proporciona los mejores espectáculos. La riqueza mineral del subsuelo tiñe los cerros de colores maravillosos. En Maymará está la paleta del pintor: toda una falla de emes multicolores a lo largo de la Quebrada de Humahuaca, del Río Grande, entre las que la imaginación local distingue el bicornio del general Belgrano. Belgrano, perseguido por las tropas realistas que lo habían desbaratado en el Alto Perú, llegó al verde valle de la Posta de Hornillos, una especie de oasis entre los cerros áridos y los grandes pedregales anegadizos sin más vegetación que los cardones, esos cactos en forma de candelabro o de mano crispada en gesto obsceno. Dicen que tuvo la ocurrencia genial de ponerle a cada cardón un poncho y un sombrero, de suerte que los perseguidores se intimidaron ante tropa tan numerosa y desistieron de atacar. El trópico de Capricornio pasa entre Humahuaca y Tilcara, y en una ermita junto a una fértil chacra, el cadáver del general Lavalle, derrotado en Famaillá por el expresidente uruguayo Oribe, al frente ahora de los federales de Rosas, fue descarnado y llevado a Tarija, en el Alto Perú, hoy Bolivia, para finalmente ser inhumado en la catedral de Potosí.
La primera mitad del XIX no es muy distinta en América y en la antigua metrópoli. La diosa razón exige sacrificios humanos entre los “españoles de ambos hemisferios”, como decían los doceañistas gaditanos. Por fortuna, la “implacable Cruz” dejó en unas tierras tan ensangrentadas unas blancas iglesias rurales rodeadas de casas de adobe, como la de Uquía, con su retablo barroco y sus arcángeles cuzqueños, o como la de Purmamarca, toda encalada y con el telón de fondo del Cerro de los Siete Colores, o como la torre de Humahuaca, de la que todos los días al Angelus, un mecanismo traído de Munich hace aparecer la imagen articulada del santo de Montilla.

Wednesday, June 03, 2009

Feria del Libro 2009 Madrid

El jueves día 11 de junio, D. m., a partir de las 12 firmaré ejemplares de Crónicas extravagantes en la caseta nº 275 (Ediciones Encuentro) y a partir de las 7 ejemplares de Los consulados del Más Allá en la nº 119 (Librería Fuente Taja).
El viernes 12 a partir de las 6 ejemplares de Entreluces y La operación Marabú y otros relatos en la nº 162 (Librería Renacimiento).

Tuesday, June 02, 2009

Rey negro

Escribe EDUARDO TORRICO


Yo quiero un rey negro


Hace tiempo que vengo diciendo que quiero que los únicos ministros que haya en el Gobierno de España sean hombres, blancos y heterosexuales. ¿Por qué? Porque es la única forma de poder criticar su gestión sin peligro a que te tilden de machista, de racista o de homóbofo. Desde ayer, además, quiero que el próximo rey de España sea negro. ¿Por qué? Pues porque creo que es la única manera de evitar que se repitan sucesos tan lamentables como los de Mestalla. La dictadura de lo políticamente correcto nos ha conducido de forma irremisible al esperpento: en un partido de fútbol chillar a un jugador negro puedo suponer la pérdida de dicho partido y/o la clausura del estadio donde se juega. Pero chillar al primero de los españoles y berrear durante la interpretación del himno nacional es, al parecer, un sano ejercicio de libertad de expresión. ¡A ver si chillando a un rey negro alguien llega a la conclusión de que hay connotaciones racistas y decide tomar medidas de una puñetera vez! Estoy indignado no tanto por el aquelarre separatista de anoche en Mestalla como por las manifestaciones de un imbécil al que han convertido en portavoz oficial de la Federación Española de Fútbol. Entrevistaba a este imbécil el pasado martes José Antonio Abellán en la COPE y le preguntaba por si se habían tomado medidas para evitar los insultos al Rey y los berridos al himno nacional. Y decía el imbécil que no, que cada uno es muy libre de expresarse como crea conveniente. Por eso, cuando vuelta a haber insultos a un jugador negro en un campo de fútbol español, espero que salga este imbécil (repito, portavoz oficial de la Federación Española de Fútbol) y diga que cada uno es muy libre de expresarse como crea conveniente. Soy español. Y no sólo soy español, sino que me siento más español que nadie. Pero a veces me da vergüenza ser español. Anoche fue una de esas veces. Todo el mundo es muy libre de expresarse como crea conveniente, siempre y cuando, claro, sea contra España. Si alguien se le ocurre decir algo contra alguno de los símbolos del nacionalismo catalán o del nacionalismo vasco, ¡qué Dios nos pille confesados! Sin embargo, injuriar al Rey, a la bandera o al himno nacional (delitos todos ellos tipificados en la propia Constitución) es, repito, un sano ejercicio de libertad de expresión. Siento envidia de los franceses. El pasado 15 de octubre, Francia disputó un partido amistoso con Túnez en el Stade de France. Miles de los seguidores tunecinos que acudieron al estadio se dedicaron a silbar durante la interpretación de La Marsellesa, el himno nacional francés. La reacción del primer ministro galo, François Fillon, no se hizo esperar: a partir de ese momento, cada vez que se silbe el himno nacional, se suspenderá automáticamente el partido, por constituir una falta de respeto y de consideración a toda la nación. Pero , ya se sabe, los franceses tienen mucho que aprender de los españoles. Los franceses no saben qué es eso de "libertad, fraternidad e igualdad", ni tienen una larga tradición democrática como tenemos los españoles. Además, en aquel país no están acostumbrados a vivir con gente de otras razas ni de otras religiones ni de otras culturas. Por eso son tan intolerantes y se cabrean tanto cuando alguien abuchea a su himno nacional. Nosotros, los españoles, sí que les podemos dar por suerte lecciones de tolerancia y de libertad de expresión. Y de paso, igual les podemos traspasar a alguno de los muchos imbéciles que nos sobran por arrobas. Es que lo de ayer fué de verguenza, yo como español me sentí indignado. Un abrazo