Friday, July 31, 2009


LISBOA
Lisboa, 24 agosto MMIV
Ocres tejados, desvaído blanco de los muros,
jaramagos que salen del balcón y de las tejas
sin pudor alguno, con la inocencia de un buen salvaje.
Ninguna cosa oculta aquí su antigüedad,
su noble mugre de aristócrata arruinado
por refinados vicios, que conserva
un oxidado puñal y su apostura de antaño.
Lisboa tiene color de lento atardecer,
de crepúsculo postergado hasta la noche,
de luz tamizada por un amarillento visillo.
Todo aquí es noble, monárquico y antiguo,
distinguido como un viejo monasterio
de una orden casi extinta, todo aquí
tiene un cierto olor a humedad de catedral
o a cuero de viejo incunable.
Ahora sé, en la rua sin salida de esta tarde,
que la vida sólo es una faena bella y melancólica.
TOMÁS SALAS
(es además autor de una versión al castellano de la célebre Oda a los mártires de España de Paul Claudel, que viene a sumarse a las clásicas de Jorge Guillén y Leopoldo Marechal, ambas de 1937)

Thursday, July 30, 2009

Lecturas recomendables


14. Estado de excepción
Las Provincias Vascongadas llevan años viviendo en estado de excepción. Ese estado de excepción, que era de jure y esporádico en los últimos años del régimen anterior, lo es de facto y permanente desde que disfrutamos del actual "régimen de libertades". Si es cierto que el miedo es libre, nunca han sido tan libres los moradores de esas provincias como en este cuarto de siglo de democracias y autonomías. Me cuentan de una señora vasca que llama a una tertulia radiofónica madrileña para decir que ella tiene que oír Radio Nacional amortiguando la voz con una almohada para que no oigan los vecinos y la denuncien. Cosas así no pasaban en España desde los tiempos en que se oía Radio Moscú o Radio Praga o, algo antes, en zona roja, las charlas de Queipo de Llano por Radio Sevilla.
Es posible que ese estado de cosas sea, desde el punto de vista de la clase política, la "normalidad" que interrumpió la guerra civil, y por eso procede a celebrar elecciones como si tal cosa, con candidatos cazados a lazo y rodeados de guardaespaldas. Sólo así se comprende la resistencia a declarar un estado de excepción que no sería más que un reconocimiento de lo peligrosa que para la "ciudadanía" es esa "normalidad". La gran justificación del nuevo régimen fue, en palabras de uno de sus primeros protagonistas, "hacer legal a nivel de Estado lo que es real a nivel de calle", y por eso no entiendo la resistencia de la clase política a declarar de jure lo que es una triste realidad de facto. Claro que eso sería darle la razón al régimen anterior, y hasta ahí podíamos llegar.

Wednesday, July 29, 2009

Carta a la Puerta del Sol

“Viñamarina”, a 28 de julio de 2009
Excma Sra. Dª Esperanza Aguirre
Presidenta de la Comunidad
Puerta del Sol
Madrid

Me hago cargo de que el recuerdo de Massiel le haya hecho entonar el Himno Nacional con la letra que esta eximia artista baturra hizo famosa en Eurovisión. Aun así, no deja de infundirme perplejidad el que una persona como V.E., llamada a ser la Juana de Arco que salve a España de los malandrines y follones que se enseñorean de ella, no conozca la letra que cantábamos cuando niños los que probablemente tenemos unos años más que V. E., en unos tiempos en que la unidad y la existencia de la patria no corrían peligro. Ahí va. Es su autor el poeta gaditano don José María Pemán, condecorado poco antes de morir con el Toisón de Oro por el Monarca felizmente reinante.

¡Viva España!
¡Alzad los brazos, hijos
del pueblo español
que vuelve a resurgir!

Gloria a la patria
que supo seguir
sobre el azul del mar
el caminar del sol.

¡Salve, España!
Los yunques y las ruedas
canten a compás
un nuevo himno de fe.

Juntos y unidos
cantemos en pie
la vida nueva y fuerte
de trabajo y paz.



A mandar.
Queda de V. E. s.s.
q. b. s. m.




Aquilino Duque Gimeno
“Viñamarina”
41930 Bormujos (Sevilla)

Tuesday, July 28, 2009

SCHMITT Y SU OPOSICION AL SINCRETISMO MUNDIALISTA

Alberto Buela(*)
Durante su exilio español el jurista y politólogo Carl Schmitt (1888-1985) pronunció en el Ateneo de Madrid, el 11 de mayo de l951, una conferencia titulada La Unidad del mundo. La misma formaba parte del curso 1950-51 organizado por dicho Ateneo bajo el título “Balance de la cultura moderna y actualización de la tradición española”. Fue escrita por Schmitt directamente en castellano y editada por el mencionado Ateneo en la Colección “O crece o muere” cuyo director era Florentino Pérez Embid.

La unificación del mundo a través “de la organización unitaria del poder humano con el objetivo de planificar, dirigir y dominar la tierra y la humanidad toda” (1) es un tema que recorre toda la historia del pensamiento filosófico-político. Podemos a modo de ejemplo señalar tres estaciones de este largo recorrido: los estoicos; la Ilustración, recordando la figura de Kant y la moderna filosofía del derecho en colación con Hans Kelsen.

Como antecedentes remotos los primeros pensadores que se ocupan y proponen una organización unitaria de carácter cosmopolita de la sociedad son los estoicos a través de las figuras de Crisipo y Zenón de Zito, alrededor del siglo III a.C. Así nos lo relata Plutarco: “La muy admirada república de Zenón, el fundador de la escuela estoica, tiende fundamentalmente a este único principio: que no vivamos en ciudades ni en países separados unos de otros por leyes particulares, sino que consideremos a todos los hombres compatriotas y conciudadanos, y que haya un solo mundo y ordenamiento, como una multitud asociada y constituida con arreglo a una ley común”(2).

Es interesante notar que casi ninguno de los representantes del estoicismo es netamente griego. La mayoría procede de regiones lejanas y no tiene lazos directos con la “polis”. Existe en los filósofos estoicos un desarraigo marcado. El estoicismo, por otra parte, coincide con la disolución de la polis griega. Se disipa el concepto de ciudad-estado tal como se presentaba en Platón y Aristóteles y ello explica el sentimiento cosmopolita común (la coiné) a las escuelas helenísticas que, además para vivir, vienen a justificar las conquistas de Alejandro. Era lo políticamente correcto de la época. La coiné koinh(lengua e ideas en común) es el resultado de la conquista de Grecia primero y de Oriente después por parte de Alejandro. Surgen las grandes ciudades, Pérgamo, Alejandría, Antioquía. El imperio sucede a la polis.

Pero el cosmopolitismo estoico es más especulativo que práctico, dado que tesis como la fraternidad universal, la igualdad humana, la condena de la esclavitud, el Alma del Universo, la negación de las patrias, etc. no se proyectaron en una ingeniería política para ejecución del poder público sino que se limitaron a simples enunciados especulativos.

Los antecedentes próximos los encontramos, dentro de la historia de las ideas, en lo que se ha dado en llamar el Iluminismo, movimiento que abarca gran parte del siglo XVIII y en el que se destacan claramente, en orden al tema que estamos tratando, dos aspectos.

En primer lugar el Iluminismo se proyecta políticamente como un movimiento contra el trono (la monarquía) y el altar (la Iglesia Católica), y en una segunda instancia sugiere la instauración de un Estado Mundial. El representante más conspicuo de esta propuesta fue el filósofo Emanuel Kant (1724-1804), quien en su escrito La Paz Perpetua propone la creación de un Estado Cosmopolita Mundial que otorgue “una ciudadanía mundial para asegurar la paz entre las naciones”(3).
Como antecedente reciente descubrimos en el filósofo del derecho Hans Kelsen al creador del concepto de “orden jurídico mundial”.
En un trabajo suyo, poco conocido, El problema de la soberanía y la teoría del derecho de los pueblos fechado en 1928 va a sostener que la idea de soberanía debe ser eliminada, puesto que la soberanía del Estado es un obstáculo al orden jurídico internacional. “La civitas maxima se logrará con la construcción de un Estado Mundial” (4), en el cual debemos ubicar la organización mundial de la humanidad empeñando todos nuestros esfuerzos en ello.

Schmitt toma en cuenta en el mencionado trabajo tres visiones de la unidad del mundo. La visión política, la técnica y la cristiana.
A la visión política de la unidad del mundo a través de un solo centro de poder político, enunciada por el entonces -1932- canciller de los Estados Unidos,Henry L.Stimson, quien sostenía que “la tierra es demasiado pequeña para dos sistemas contrapuestos” o que “la tierra no es mayor que los Estados Unidos”. Nuestro autor responde que: “el mundo seguirá siendo demasiado amplio para poder someterlo a la alternativa del actual- corría el año 1951- dualismo mundial” y que “toda la tierra seguirá siendo mayor que los Estados Unidos” (5).

La precognición schmittiana

No sólo Schmitt se opone a la alternativa dualista, comunismo-capitalismo, de ocupación del mundo sino que además estima que pueden surgir una pluralidad de fuerzas: China, India, Europa, el Commonwealth británico, el mundo hispánico, el bloque árabe que representan genuinamente a las grandes ecúmenes culturales que dan sentido último, por los valores que representan, a los diferentes pueblos que habitan el mundo. Este es en realidad un pluri-verso y no un uni-verso como pretendió la Ilustración.

La convivencia de las diferentes ecúmenes “implica la posibilidad de un equilibrio de fuerzas, un equilibrio de varios grandes espacios que creen entre sí un nuevo derecho de gentes en un nuevo nivel y con nuevas dimensiones” (6). “Es muy probable, aventuró acertadamente Schmitt, que la actual dualidad del mundo (año 1951) esté más cerca de una pluralidad que de la unidad definitiva, y que sean demasiado apresurados los pronósticos y combinaciones del one world”(7).
Y la historia reciente nos muestra lo acertado de esta prospectiva metapolítica. En el 89 cayó el Muro de Berlín y el mundo floreció con el despertar de mil pueblos que quieren existir con existencia propia. El “nuevo orden mundial” proclamado por el George Bush, padre, es en realidad un gran desorden en donde los pueblos no encuentran aún el lugar apropiado para la expresión de su genius loci. Como enseña el adagio francés: Il faut que le sucre attendre.

A la visión técnica de la unidad del mundo, ya sea la de las grandes masas del Occidente industrializado que ven en el progreso técnico un perfeccionamiento del hombre mismo, ya sea el ideal que proclamó Lenín cuando postulaba la unidad material de la tierra electrificada, Schmitt contrapone junto con Goethe que “es pernicioso para el hombre todo lo que, sin hacerlo mejor, lo hace más poderoso”. Y como es evidente que el progreso técnico lo hace al hombre más poderoso a pesar de que ello no va acompañado de un perfeccionamiento moral, postular la unidad del mundo por la técnica es un sinsentido pues abre las puertas de la autoaniquilación del hombre como tal, dado que “la unidad técnica del mundo hace también posible la muerte técnica de la humanidad”(8)

Ante estas dos visiones de la unidad del mundo, la de la política y la técnica, nuestro autor se pregunta: “Y, qué recurso, qué remedio es aún posible ante el rumbo que hoy toman la posibilidades técnicas y la intensidad creciente del poder político?”(9).

La respuesta no la da el nuevo paganismo cuando apela a la teoría del eterno retorno de lo mismo, en su visión cíclica de la historia según la cual una etapa sucede naturalmente a otra en forma ininterrumpida. “A mi entender, afirma Schmitt, esta periodicidad es un mero recurso, no un verdadero remedio. No contiene ninguna respuesta histórica, sino el hundimiento del hombre en la naturaleza; es decir, la renuncia a la Historia”(10). Paradójicamente, hoy el neo-paganismo de la sedicente “nueva derecha” lo tiene a Schmitt como a uno de sus autores de cabecera. Rescatando de él su realismo metapolítico (distinción amigo-enemigo; la configuración de grandes espacios etc.) pero dejando de lado, en nuestra opinión negligentemente, su fundamento onto-teológico, matriz de toda su visión.

La respuesta, según nuestro autor, hay que buscarla en la visión cristiana de la historia, la que no se limita a una sino que existen varias posibles visiones cristianas de la historia. El menciona tres, se ocupa de dos- el paralelismo histórico y el katechon- pero otorga funcionalidad teológico-política a una: La teoría del katechon.

Retomando la teoría del katechon, observamos que su nombre proviene del participio presente del verbo griego Κατέχω (katéjo) que significa detener, impedir, obstaculizar. El katechon en la doctrina paulina es el que aplaza el fin de los tiempos. Y así lo afirma San Pablo en la segunda epístola a los Tesalonicenses: “Ya sabeis vosotros la causa que ahora le detiene, hasta que se manifieste en el tiempo señalado. El hecho es que ya va obrando el misterio de iniquidad; entre tanto el que está firme ahora, manténgase, hasta que sea quitado el impedimento (katechon). Y entonces se dejará ver el perverso, al cual el Señor Jesús matará con el aliento de su boca” (II,Tes.,2,6-8).
Es el verdadero príncipe cristiano como katechon que en su lucha, impide la consumación de los siglos, retardando con su acción la llegada del Anticristo y el poder del mal. “Siglos enteros de historia medieval cristiana y de su idea de Imperio se basan en la convicción de que el Imperio de un príncipe cristiano tiene sentido de ser precisamente un tal katechon. Magnos emperadores medievales como Otón el Grande y Federico Barbarroja, vieron la esencia histórica de su dignidad imperial en que, en su calidad de katechon, luchaban contra el Anticristo y sus aliados, y aplazaban así el fin de los tiempos”(11).
El katechon encarna mayestáticamente la singularidad de las acciones humanas que se hacen inteligibles sólo por la historia cristiana cuyo suceso principalísimo es “la irrupción de lo eterno en el tiempo, de lo divino en la humanidad, que fue lo que hizo posible la singularidad de lo histórico y, a la vez, nuestra idea de la Historia”(12). El ser katechon es la tarea y función concreta del gobernante cristiano. Por lo demás, afirma tajantemente nuestro autor, “No creo que sea posible, para una fe originariamente cristiana, ninguna otra visión histórica que la del katechon”(13).

Vemos pues, como en Schmitt no hay lugar para una unidad sincrética del mundo al estilo del reciente Parlamento Mundial de las Religiones y su propuesta de una Etica mundial (14). Ni mediante la creación, por razones esotéricas, de un Estado Mundial como viene proponiendo su amigo Ernst Jünger(15).
Sólo en el teandrismo cristiano se da la recta unidad del mundo, ya que el mundo puede ser uno, sólo en el Dios-hombre que es Cristo.

En La Unidad del Mundo Carl Schmitt sintetiza los grandes tópicos de su pensamiento: Poder mundial; grandes espacios; rescate de las diferencias; teoría del katechon; teología política.

De alguna manera este texto medular, el primero de los grandes textos después de la Guerra, inaugura un retorno a lo telúrico, a los “órdenes elementales de la existencia terrestre”.

Abandona la idea de “movilización total” que había compartido con Ernst Jünger en el 47. Deja de lado su teoría del gran espacio dominado por una potencia hegemónica, para considerarlo como ecúmene política-cultural regida por el equilibrio de las partes.
Desecha, junto con Heidegger, la fascinación que había ejercido el dinamismo técnico-industrial de la ideología modernista-tecnicista alemana que se compara con los futuristas italianos y portugueses, pues considera que conduce a la abolición de todos los loci, al “desarraigo planetario”.

Finalmente, fija de manera indeleble su postura como filósofo católico con la teoría del katechon y el rescate de la irrepetibilidad y singularidad del acontecer histórico; rasgos destruidos tanto por la filosofía de la historia racionalista-iluminista como por el nuevo paganismo con su visión cíclica de la historia.

Y así como en su Teología Política (1922) nos va a decir que las nociones esenciales de la teoría contemporánea del Estado no son otra cosa que concepciones teológicas secularizadas, en La Unidad del Mundo afirmará que no se puede hacer historia sin pensar en su fin, de ahí que la filosofía de la historia es simplemente imposible sin una teología de la historia. Y ésta es la visión cristiana de la historia que es la opción que nos propone el filósofo de Plettenberg.


Es interesante hacer notar que en un trabajo inmediatamente anterior al presente Las Tres posibilidades de una visión cristiana de la historia, Madrid, Arbor, febrero de l951, Carl Schmitt a propósito del libro de Karl Lowith El Sentido de la historia(1949) se detiene en el análisis pormenorizado de estas tres visiones cristianas de la misma.
La primera se refiere “al gran paralelismo histórico en que se condensa la autocomprensión histórica de la pasada centuria. Al establecer ese siglo un paralelismo entre su propio tiempo y la época de las grandes guerras civiles de Roma y las del cristianismo primitivo, realizó el extraño intento de comprenderse históricamente a sí mismo por comparación con un tiempo diferente y anterior en dos milenios. A pesar de toda la dialéctica hegeliana-marxista-stalinista de la historia, no disponemos de ningún otro medio de autocomprensión histórica”. Así, por ejemplo, desde la revolución francesa autores opuestos e incluso llegando a conclusiones contrarias han utilizado de este parelelismo histórico en la exposición de sus trabajos como es el caso de Saint Simon donde el socialismo se inicia como Nuevo Cristianismo con relación al cristianismo primitivo.
La segunda visión es la autocomprensión del imperio cristiano como katechon, como retardador, como impedimento a la llegada del Anticristo.
La tercera visión es la teoría del Epimeteo cristiano. Quien etimológicamente es el “que toma consejo después de haber obrado”. Esto es, el hombre que ha obrado y las cosas no le salen bien del todo. En nuestros términos actuales el Epimeteo es “el sufrido”, el que transforma la penuria, el hambre, la fatiga y los inconvenientes en fortaleza. Y esto se debe, según Schmitt a que “el cristianismo, en su quintaesencia, no es una moral, ni una doctrina, ningún sermón de penitencia, ni una religión en el sentido de la ciencia comparada de las religiones, sino un suceso histórico de infinita unicidad. Es la encarnación en la Virgen.”. El Epimeteo cristiano contempla retrospectivamente el infortunio de sucesos consumados y halla en ellos la razón por la cual nuestra historia sigue creciendo. A diferencia del Epimeteo griego que padece todos los males liberados de la caja de Pandora sin ninguna esperanza. Esta es la única que no echó a volar.(Cfr. Hesíodo: Los trabajos y los días). El Epimeteo cristiano es un “realista esperanzado” para quien las fuerzas meramente retardatarias, o retentivas que desarrolla el katechon no bastan, pues, para él las circunstancias históricas pueden siempre, mejor superarse que conservarse o retenerse. El katechon no sólo es impedimento a la venida del Anticristo (lo que detiene) sino también permite la conversión del mundo a Cristo por María (el que detiene).No escapará al lector atento que esta visión mariana de la historia, que transforma nuestra penuria e impotencia en el honor de nuestra existencia, se encuentra raigalmente vinculada a la teoría del Cuerpo místico de Cristo, razón ultísima de la intervención cristiana política secular.

1.- Schmitt,Carl: La Unidad del mundo, pág.l6 edición citada ut supra.
2.- Plutarco: Discursos I,6 sobre la virtud de Alejandro Magno.-
3.-Kant, Emanuel: La Paz Perpetua, Ed.Espasa-Calpe, Madrid 1964,pág.117.-
4.-Kelsen,Hans:Das Problem der Souveranität und die Theorie des Völkerrechts,Tübingen,1928,pág.320.Citado por Günther Maschke en Unité du monde et Grand Espace Européen, en revista Vouloir, Bruselas, avril-juin 1994,pp.38-44.-
5.- Schmitt,Carl: op.cit,p.22.-
6.- Schmitt,Carl: op.cit.p.23.-
7.- Schmitt,Carl: op.cit.p.24.-
8.- Schmitt,Carl: op.cit.p.32.-
9.- Schmitt,Carl: op.cit.p.30.-
10.- Schmitt,Carl: op.cit.p.31.-
11.-Schmitt, Carl: op.cit.pp.34-35.-
12.-Schmitt, Carl: op.cit.p.36.-
13.-Schmitt, Carl: El nomos de la tierra, Madrid,1979,p.39.-
14.- Este Parlamento Mundial de la religiones se reunió en Chicago-USA, el 4-9-93 y convocó a 6.500 participantes cuya principal propuesta fue redactada por el teólogo cato-protestante Hans Kung y editada en forma de libro bajo el título Hacia una Etica Mundial.
15.- Jünger, Ernst: La Tijera, Barcelona, 1993, Ed.Tusquets, pp.195,211,221,etc.


(*)filósofo, mejor arkagueta, aprendiz constante
alberto.buela@gmail.com

Thursday, July 23, 2009

Sin comentarios

Arriba: Efemérides#links

La autonomía decimooctava

El reciente esperpento perpetrado en el Peñón por el Partido de los cien años de honradez y las doscientas checas, me anima a exhumar este comentario, ya aparecido en los medios digitales en los que alguna vez colaboré

Gibraltar y el plan Cajal.

No pasa un día sin que al régimen de Franco le reciten los demócratas de todos los pelajes lo que don Luis Mejía le dice a don Juan Tenorio después de que éste haya seducido a su prometida: Imposible la háis dejado/ para vos y para mí. En este caso, es España la que hace el papel de doña Ana, España y todo lo que arrastra su historia, todo lo bueno se entiende, ya que todo lo malo y siniestro bien que se ocupan de reivindicarlo los demócratas, si no todos, al menos lo más zurdos, los más izquierdos, los más siniestros en una palabra. No es nuevo que de la Historia de España abominen los demócratas, pero hasta Franco los ha habido, aunque fuera a título individual, que procuraban hacer compatible la democracia con el patriotismo.
Cuando el vascongado Castiella, tal vez el último Ministro de Asuntos Exteriores a la altura de su cometido que haya tenido nuestra patria, hizo publicar el Libro Rojo sobre Gibraltar después de conseguir que las Naciones Unidas aprobaran la resolución 1514 (XV), hizo valer, entre las opiniones de destacados hombres públicos que reivindicaban el Peñón y denunciaban la afrenta permanente de la ocupación británica, las de notorios enemigos del régimen como Prieto, Madariaga, Araquistain y Sánchez Albornoz. Esto hoy sería impensable. Ya hemos visto y estamos viendo en qué ha quedado el patriotismo vociferante de correligionarios póstumos de Prieto y Araquistain a la hora de que su Partido capitule ante el separatismo.
El espíritu de la Transición, por llamarlo de algún modo, consistió en hacer todo lo contrario de lo que Franco había hecho, y lo que Franco había hecho no era más, en palabras del denostado Azorín, que España tuviera “conciencia de sí misma”, a lo que tendían, según él, “Joaquín Costa, Antonio Cánovas del Castillo y la generación del 98, de la que soy el último superviviente.” Lo que los partidarios de la reforma iniciaron con timidez, los de la ruptura lo harían con todo descaro y fue bajo el mando de éstos cuando se sustituyeron los símbolos del escudo nacional y se abrió la verja que Castiella hizo cerrar en cumplimiento del artículo X del Tratado de Utrecht y en espera de que el Reino Unido cumpliera la resolución 1514 (XV) de las Naciones Unidas. Y así fue cómo el pobre Fernando Morán pasó a ser, en las cancillerías europeas, como me dijo un periodista ginebrino, el “mejor Ministro de Exteriores que España había tenido en mucho tiempo”. Ponderar la gestión de Morán venía a ser, mutatis mutandis, como ponderar la de Gorbachov por liquidar y descuartizar el Imperio soviético o la de Carter por abandonar el Canal de Panamá, pero así es la Historia invertida que ahora se escribe.
No es ésta la primera vez que hablo de inversión de la Historia, o de la historiografía, corolario inevitable de la inversión de valores impuesta por el “espíritu inmundo del 68”. La política inspirada en estos valores tiene un lema sesentayochista que vienen haciendo suyo todos los demócratas, que es “la imaginación al Poder”, y en la última legislatura esa imaginación morbosa se desbocaría de tal modo que raro es el día en que la nación no se despierte con una novedad amenazante, como suele ocurrir en los procesos revolucionarios. El reconocimiento de facto de Gibraltar como nación independiente sería el remate de tanta ignominia si no fuera el principio de una serie de ignominias mayores. La capitulación ante los llanitos de Gibraltar coincide con la capitulación ante los separatistas de Cataluña y Vascongadas, pero es que además encaja en los delirios de la Antiespaña de toda la vida, que plasma como nadie en un libro el asesor de política exterior de la Moncloa, el diplomático Máximo Cajal, de guatemalteca recordación. Lo de Gibraltar es un primer ensayo a cencerros tapados de lo que, si es que el plan del susodicho diplomático se lleva a cabo, se podrá hacer con Ceuta, Melilla y Olivenza sin que se dé por enterada ni reaccione esa borreguil manada que llaman “la ciudadanía”.

Tuesday, July 21, 2009

El mono azul

Véase Y yo que me la llevé al río

Democracia libertina

Winston Churchill no tenía una opinión demasiado elevada de la democracia, pero aun así no tuvo más remedio que elogiarla a regañadientes con una humorada bastante equívoca. Churchill en efecto no tenía más remedio que reconocer lo positivo de la democracia en los países anglosajones, sobre todo en el de su madre, consustancial con ella y en modo alguno obstáculo a su “manifiesto destino” imperial. Del país paterno no cabe decir tanto, pero sí que tiene el mérito de haber inventado una democracia en la que el representante o parlamentario ha de responder en principio, no ante el partido en el que milita, sino ante el distrito electoral que representa.
En otros países no cabe decir lo mismo, sobre todo en el nuestro, que desde la caída del Antiguo Régimen, del Despotismo Ilustrado o como se le quiera llamar, no ha conocido más estabilidad ni más progreso que el que le han proporcionado regímenes autoritarios. Si se observa con detenimiento todo lo acaecido en España desde las Cortes de Cádiz y en particular desde que tenemos “libertades”, que no es lo mismo que tener libertad, no hay que ser zahorí para abrigar graves sospechas sobre el sistema que esas libertades propicia. Una de esas libertades es la llamada “libertad sexual”, una libertad que por definición cada ciudadano o ciudadana puede ejercer como se le apetezca dentro de un abanico de “opciones” cada vez más amplio. La “libertad sexual” ha venido a sustituir, en una legislación que más que penal es criminal, el concepto de “pudor”, de “moral”, de “decencia” o de “escándalo público”, de suerte que hechos presuntamente delictivos como los perpetrados por cuadrillas de “educandos para la ciudadanía” en muchas localidades españolas se tipifican paradójicamente como “atentados a la libertad sexual”, siendo así que tales actos no son más que una de las muchas "opciones" que la democracia da al ciudadano de ejercer con toda impunidad “sus derechos sexuales”.

Monday, July 20, 2009

Arriba: Violaciones de menores ¿De qué se extrañan?

Arriba: Violaciones de menores ¿De qué se extrañan?

Doñana en la Historia contemporánea

Era muy difícil, como yo me temía hace más de 30 años en El Mito de Doñana, que el Coto se librara de la suerte que aguardaba a España entera. Véase Hispania Nostra

Sunday, July 19, 2009

Autonómicas

Hay naciones de primera y naciones de segunda; idiomas que unen y dialectos que separan.

Las “autonomías” se dividen en histéricas (que son dos) y menopáusicas (todas las demás).

El separatismo. es un pecado mortal que no admite parvedad de materia.

Saturday, July 18, 2009

Laconismo militar

La guerra civil en pocas palabras

Animal Farm

Véase lo que puede pasar por izar la bandera española en un monte de España en Marmotino 13 de julio

Sábado de gloria

También era sábado aquel 18 de julio del Alzamiento Nacional que yo tuve la suerte de vivir en Sevilla.

Thursday, July 16, 2009

Libertinaje de derechas

Véase Libertad Digital, sobre todo el comentario. ¿A ver si va a ser verdad que, como dijo el Syllabus, el liberalismo es pecado?

Wednesday, July 15, 2009

Parleu la llengua del Imperi

Véase La Capital

San Francisco Solano en Espartinas

Véase Un santo torero

La Piñata nacional

Enrique García-Máiquez celebra su onomástica con este comentario sobre la Piñata del Estado de los Bantustanes.

Tuesday, July 14, 2009

Hojas de almanaque

· En la Vereda vive una familia gitana y la matriarca, con su delantal
almidonado y su floripondio en el moño, suele ir a Bormujos a la plaza en el autobús de línea que tiene su parada frente a la venta del Rocío Chico. Una mañana pasaba yo en coche con uno o dos de mis hijos y un niño de un albañil del pueblo a quien Adriano intentaba enseñar rudimentos de inglés. Veo en la parada a la gitana vieja con una nietecita que tenía, rubia por cierto, y las invito a subir al coche.
- ¡Ay, Dios ze lo pague! ¿Y la zeñora está güena? ¡Qué preziozidá de niños!
Y etcétera, etcétera.
Llegamos a la entrada del pueblo y paro para que se baje Eduardito, el niño del albañil, el alumno de Adriano. La vieja reanuda sus piropos:
- ¡Adiós, mi arma! ¡Pero qué reguapízimo que é! ¡Bendita la hora en que tu mare te echó ar mundo!
Y le susurra la nieta:
- ¡Agüela! ¡Zi éze no é hijo zuyo!

Monday, July 13, 2009

Del cuaderno de bitácora de FERNANDO ORTIZ:

EL ERIAL FRANQUISTA

Lo normal, cuando se habla del panorama cultural durante el franquismo, es aplicarle indefectiblemente uno de estos dos adjetivos: “páramo” o “erial”. He de aclarar que yo mismo incurrí hace años en tal despropósito, y vino a tirarme de las orejas Aquilino Duque, escritor más avisado en estas lides. El año pasado, en Córdoba, asistí a la entrega del Premio Góngora -que así se llama el premio de las Letras Andaluzas- que fue otorgado al maestro de Antequera José Antonio Muñoz Rojas. Él contestó con unas palabras sencillas de agradecimiento al discurso de la Consejera de Cultura, doña Carmen Calvo Poyato. Mas he aquí que doña Carmen dijo la fatídica palabra (no recuerdo si “erial” o “páramo”). Y Muñoz Rojas, en su plácida contestación llena de agradecimientos, hizo una pausa significativa antes de aclarar a la concurrencia que de “erial”, nada. Que él había trabajado durante el franquismo como vicepresidente de la Sociedad de Estudios y Publicaciones del Banco Urquijo, y que había tenido el honor de oír conferencias y publicar libros de Zubiri, Emilio García Gómez, Dámaso Alonso y una docena de nombres más de esos que representan con dignidad la cultura española en el mundo. No se le ocurrió a doña Carmen Calvo, Consejera de Cultura, antes de dar su discurso, pensar en que el propio Muñoz Rojas había escrito lo más significativo de su obra durante el franquismo. Hay periodistas a los que, sin duda, les funciona más rápido la máquina de escribir que la cabeza. Pero la lengua de los políticos, sin excepción alguna, va unos cientos de kilómetros por delante de su mente.Que el franquismo era una dictadura y que los españoles preferimos una democracia a una dictadura no lo duda casi nadie en este país, y las excepciones confirman la regla. Pero tampoco es cosa de poner en duda una verdad tan patente como es ésta: durante el franquismo hubo, a pesar de la censura y las restricciones políticas, grandes creadores, grandes científicos y una formación escolar y académica de mayor calidad que la presente. Y el ciudadano medio actuaba con una cultura que ya quisiéramos para hoy. La devastación e inseguridad callejeras es, en buena medida, falta de cultura. Y esto no lo digo yo solamente. Lo acaba de decir don Antonio Domínguez Ortiz en un espléndido libro que se titula España. Tres milenios de Cultura, cuya lectura recomiendo sin reservas a aquéllos que quieran informarse de modo riguroso y sintético de la Historia de España. “Escribo estas páginas -dice el autor- con cierto aire de testamento literario, para responder a una demanda imperiosa, para llenar el vacío que deja la ausencia de una auténtica enseñanza histórica en los actuales planes de enseñanza obligatoria”. El último capítulo del libro está dedicado precisamente al franquismo, y quiero recalcar que es la primera vez que leo una valoración realmente objetiva de esta época de nuestra historia. En algo más de veinte páginas de letra pequeña, se nos dicen muchas, muy equilibradas y nada tendenciosas cosas sobre el franquismo. ¡Ah! Y a don Antonio tampoco se le olvida hablar del erial. No se lo pierdan. Viene en la pág. 353.En estos días me llega también, reeditada por La Fundación El Monte, la revista gaditana de poesía Platero, que se publicó desde 1950 hasta 1954. Como ven, en pleno erial. He disfrutado mucho leyendo sus páginas, donde hay traducciones de Eliot, Eluard, Valery, Rimbaud...y colaboraciones hasta el momento inéditas de Juan Ramón Jiménez, Rafael Alberti, Pedro Salinas, José María Pemán, Muñoz Rojas, Ricardo Molina, Pablo García Baena, Luis Rosales, José Hierro, Quiñones, Antonio Gala, Aquilino Duque...Y paro porque podía llenar una página entera solamente con el nombre de los ilustres colaboradores. El Monte ha hecho una tarea impagable de recuperación para la lírica española reeditando esta revista. Ojalá que hoy, que no estamos en un erial, se publicaran unas cuantas revistas de tan alta y sostenida calidad literaria.

Sunday, July 12, 2009

Hojas de almanaque


Si yo fuera rey…

El día de Reyes, una locutora de radio nos pregunta a Alfonso Grosso y a mí, que por cierto estamos de cumpleaños, que si fuéramos reyes magos qué les regalaríamos a los andaluces. Grosso, que es novelista de imaginación exaltada, contesta que él les regalaría un millón de puestos de trabajo y diez o quince mil escuelas. Yo, que soy más realista, contesto que si fuera rey mago les regalaría a los andaluces un latifundio a cada uno. La locutora, desconcertada, me dice:
- ¿Y eso es todo?
- ¿Le parece poco?
- ¡Hombre…!
- Pues entonces, un cortijo con parrales,/ pan, aceite, carne y luz,/ tres millones de reales / y una mujer como tú.
La locutora, que es bella e inteligente, pero que es algo feminista, protesta que eso es ponerla a ella de mujer objeto y que no está dispuesta a ser objeto de regalo para los andaluces. Comprendo enseguida que he metido la pata. Para la mujer sujeto de hoy día, que utiliza las frases y las conversaciones que in illo tempore se consideraban procaces y escabrosas, no hay peor afrenta que el piropo popular de un poeta de gañanía.
Mi locutora, es decir, mi interlocutora esgrime, pues, con toda naturalidad las tijeras de la censura oficiosa, y los andaluces, hartos de que los políticos les prometan cosas tan concretas como libertad, democracia, autonomía y educación sexual, se tienen que quedar sin que un presunto rey mago les prometa cosas tan abstractas como pan, aceite, carne, luz y una mujer como la bella locutora.
A la Cabalgata de los Reyes Magos se la llama en Sevilla la Cabalgata de la Ilusión, y el reino de la Ilusión, que es el de la Cabalgata, es el reino de las promesas por antonomasia. Yo comprendo que a la hora de cumplir promesas, es más fácil regalar picos y palas que fincas de muchas hectáreas, pero hay que reconocer que recibir una finca hace algo más de ilusión que recibir una pala y un pico.
Yo quiero, en el Día de Reyes y en todos los días del año, para los andaluces y para todos los españoles, todo lo mejor del mundo; lo que pasa es que uno tiene que hablar el lenguaje del personaje que se le adjudica en el gran teatro de los medios de comunicación, y a mí, aunque sólo sea a efectos radiofónicos, sólo me han adjudicado el de rey mago, no el de virrey de Andalucía.

7 de enero de 1982

Saturday, July 11, 2009

Hojas de almanaque


Cuando murió don Gustavo Bacarisas, estaba de directora del Museo de Arte Contemporáneo de Sevilla una sanluqueña, María Lobato, que había hecho su tesina sobre las cerámicas de don Gustavo y tenía en depósito varios óleos suyos. María Lobato se casó con un notario viudo cuyo nombre no recuerdo, pero que tenía un arte incomparable para contar chistes. Vaya uno como muestra: Un abogado amigo suyo le refería que un día se le presentó en el despacho una joven muy atractiva para hacerle una consulta, y él, que no perdía ocasión, le pidió cita. Ella le dijo que por qué no, pero que tenía una idea mejor y le dio sus señas. Llegados el día y la hora, el abogado se presentó en el domicilio de la joven, que vino en persona a abrirle y le hizo pasar al recibidor, donde le rogó que esperase mientras ella desaparecía tras una cortina. Al cabo de un cuarto de hora, se descorre la cortina y aparece la joven vestida de flamenca y detrás de ella, muy tiesos en sus sillas, el padre vestido de corto con una guitarra, la madre muy tiesa con mantón de Manila y un floripondio en el rodete y el hermanito con pantalón ajustado, botines de tacón y blusa de lunares.
- ¿Y tú te quedarías de piedra, no?
- No; de piedra se quedaron ellos, porque yo ya me había quitado la ropa.

Sunday, July 05, 2009

Sin palabras

Véase Diario de Cádiz

Saturday, July 04, 2009

San Isidro y El Tigre



En su relato La pulpería Cunninghame Graham sitúa al pulpero detrás del mostrador protegido por una doble “reja” de madera y con una pila de botellas vacías a mano. En las decrépitas estaciones entre Retiro y El Tigre, el taquillero se atrinchera tras una tela metálica doble y al viajero que pregunta le contesta una voz como venida de muy lejos. El tren conoció tiempos mejores, pero por la irrisoria cantidad que cuesta el boleto no se puede pedir más. Nos bajamos en Olivos con el propósito de tomar el trencito que va por la costa y nos evitaría las villa-miserias que rodean los elegantes suburbios residenciales. La estación de Olivos, con sus graffiti, sus desconchados, sus restos de hogueras nocturnas y de alivios urinarios, es donde la voz invisible nos dice desabridamente que no hay tal trencito, sin más explicaciones. En Olivos viven la Presidenta y su esposo el ex Presidente, y él no sé, pero ella no utiliza el tren para ir a su despacho de la Casa Rosada, sino que se desplaza en helicóptero. Desde que el Presidente La Rúa abandonó por el aire su palacio, sus sucesores descubrieron que la azotea o el jardín eran accesos más seguros que el enrejado de la Plaza de Mayo.
La estación de San Isidro no se halla en mucho mejor estado, pero está menos solitaria y hay en ella menor sensación de inseguridad. Se cruza un paso a nivel y ya se está de nuevo en la Argentina de las tiendas elegantes, las veredas con árboles, las calles empedradas, la gente bien vestida, los buenos modales. Frente a la catedral neogótica hay un café o confitería encristalada con parroquianos que leen el diario mientras degustan su ristretto o su capuccino. En la plaza ajardinada hay algún que otro baratillo y unas escalinatas llevan a una estacioncita muy inglesa donde hace estación el Tren de la Costa que andábamos buscando. No tomamos el tren, sino un remise o auto de alquiler pues de lo que se trata es de presentar nuestros respetos al fantasma de doña Victoria Ocampo. Las quintas de San Isidro son espectaculares y están archiprotegidas por altos y gruesos muros. No es ésta la Argentina desértica y montañosa del puma y el cóndor, sino la llana y fértil de araucarias, jacarandás, casuarinas, donde el peligro está en las pandillas de adolescentes o en los artistas del secuestro-exprés. En Buenos Aires la inseguridad va por barrios, pero acá en San Isidro no existen al parecer tantos miramientos. Digo al parecer, porque el que va de paso piensa que nada de lo que pase en la calle reza con él, máxime cuando su espíritu se adelanta a su cuerpo en un viaje tiempo arriba, en la recuperación, no del tiempo perdido, sino del tiempo no vivido, y ese tiempo es el de la revista SUR a la que dio el ser Victoria Ocampo y puso nombre Ortega y Gasset.
Son muchas las horas gratas que me han hecho pasar los visitantes de Villa Ocampo con sus escritos. A algunos los he llegado a conocer fugazmente, a saber Jorge Luis Borges y Roger Caillois. Otro hay a quien traté mucho más y a quien quisiera dedicar un recuerdo, por más que ya me haya ocupado de él en un par de libros: el uruguayo Theo Verbrugge, que tanto me habló de la quinta de San Isidro y que exhaló en Roma, en una clínica de la Via Cassia, su último suspiro.
No sé en cambio cuál fue la relación con SUR de Rafael Alberti, vecino tantos años del Puerto de Santa María del Buen Aire. Ni Borges ni Ortega le caían bien y me figuro que no querría repetir en la mansión de San Isidro su experiencia del saloncito madrileño de la Revista de Occidente. Me cuesta, pues, asociarlo con este mundo perdido, pero en cambio lo tengo que evocar en El Tigre, entre totoras y calandrias, navegando a lo largo de los brazos del delta ante los clubs de remo y los embarcaderos particulares bajo palmeras y magnolios. Mi primera noticia de este delta la tuve en 1954 en sus Baladas y canciones del Paraná, y no hacía más que mirar el cielo azul a ver si también a mí me traían las nubes, volando, el mapa de España.

Friday, July 03, 2009

Perito Moreno



Cuando a comienzos de la invasión napoleónica la América española decidió declarar su independencia, se pasó casi el resto del siglo en estado de guerra civil. De ese azote no se libraron las colonias británicas que, por estar menos divididas, con una guerra civil tuvieron bastante. Teníamos que llegar en España a la calamidad del “Estado de las autonomías” para que cobraran verosimilitud las disputas fronterizas entre las repúblicas de Ultramar, y es que, desde mi punto de vista, una cuestión fronteriza es tan absurda entre Chile y Argentina como entre Andalucía y Extremadura pongamos por caso. Decía Octavio Paz que Hispanoamérica tenía un concepto patrimonial del poder político, heredado de la madre patria, y no le faltaba razón, pues esas disputas de los países americanos entre sí y de las regiones españolas ahora, vienen a ser como litigios de lindes entre propietarios de tierras colindantes. Esa mentalidad agropecuaria de la soberanía revertiría sobre la madre patria, convertida en “Estado de las autonomías”, y eso explica la actual proliferación en ella de estatuas ecuestres de los que no recataban el odio que le tenían ni el celo que puso cada cual en trocear en feudos o taifas los grandes virreinatos.
Esas disputas solían someterse al arbitraje del monarca de cualquier gran potencia europea o del mismo Pontífice romano, pero como estos personajes no se iban a desplazar al lugar conflictivo, decidían según los informes de los peritos nombrados por ambos litigantes. Uno de estos peritos fue Francisco Pascasio Moreno, que aportó su conocimiento del territorio disputado a la elaboración de un informe con el que evitó una guerra entre chilenos y argentinos y facilitó el laudo arbitral de la Corona británica. Francisco Pascasio Moreno, estudioso de la paleontología y la antropología, quiso acercarse a las poblaciones indígenas para llevarles la civilización blanca en condiciones más humanas de lo que lo había hecho el general Julio Argentino Roca. Moreno fundó escuelas y comedores, creó parques nacionales, descubrió y nombró parajes asombrosos en una Patagonia que conocía como la palma de la mano. No falta hoy quien lo juzgue con reticencia entre quienes transitan los senderos que él trazó. Ya se sabe que el concepto de “civilización” tiene mala prensa en nuestra sociedad, cada vez más asilvestrada. Recuerdo un documental sobre unos jesuitas de los de ahora en la selva entre Brasil y Perú que proclamaban que eso de evangelizar había pasado a la historia y que ellos se limitaban a asimilar las costumbres de unos grupos de salvajes hostiles entre sí y que vivían de la depredación recíproca y en la más espantosa promiscuidad. Su idea, me figuro que dentro de la “teología de la liberación”, era que el presunto hombre “civilizado” era el que tenía que aprender del presunto hombre “salvaje”.
El perito Moreno, fallecido en 1919, dejó una obra social inmensa; una de sus preocupaciones, además de los indios, eran los “niños de la calle”, para los que fundó escuelas y cantinas y formó maestras y, cosa hoy en día muy mal vista, organizó en Argentina el Movimiento Scoutista. Impulsó la experimentación agrícola y la prospección petrolífera. Mutatis mutandis, la labor de Moreno en los territorios conquistados a los indios viene a ser como la de los misioneros de la Conquista española, que se dieron cuenta muy pronto de que a los primeros a los que había que civilizar era a los propios conquistadores.
Los restos de Moreno, trasladados en 1944 desde La Recoleta a la Isla Centinela, en Nahuel Huapi, reposan en un mausoleo junto a los de su mujer, pero su auténtico monumento no es obra de ningún escultor, sino de la naturaleza, y es el glaciar que lleva su nombre. Al glaciar Perito Moreno se llega por carretera desde El Calafate, el bonito poblado turístico a orillas del lago Argentino, descubierto también por Francisco Moreno, de tranquilas aguas australes de una frialdad y una transparencia de paisaje irreal de Patinir. El Calafate es uno de los oasis del desierto patagónico por el que antaño galopaban los mapuches en sus malones y ahora pasta tolas el ganado cabrío y el lanar. Las orillas del lago se vuelven frondosas: en El Calafate hay tejos y álamos con los amarillos del otoño en su fronda; en las orillas escarpadas hay monte bajo de calafate, cuyas bayas azuladas se utilizaban para calafatear embarcaciones y hacer mermelada, y fagáceas como lengas y ñires, cohihues o guindos, notros o ciruelillos de roja floración y que recubren los cerros próximos al glaciar. La flor dorada del calafate inspira una leyenda indígena de los amores imposibles de una Julieta patagona convertida en arbusto por una hechicera.
El glaciar presenta un frente de sesenta metros de altura por cinco kilómetros de anchura, y en ese frente se abren grietas y se desploman bloques de hielo como rascacielos con un estruendo de artillería en medio de un oleaje pulverizado. El Perito Moreno es el único glaciar que se regenera y avanza a razón de dos metros y medio al día. A veces los bloques de hielo desgajados taponan el Brazo Rico y hacen subir el nivel del resto del lago. En el lado opuesto, donde el glaciar se apoya en un cerro, se divisan unas figuras diminutas en fila india; son unos excursionistas que huellan con sus crampones la lengua del glaciar. Los grandes acantilados agrietados son blancos con transparencias verdes y azules.
Los otros glaciares, el de Spegazzini, el de Onelli y el más grande de todos, el de Upsala, están al parecer en retroceso. Entre ellos se navega en unas embarcaciones que salen de Punta Bandera, es decir, se navega entre los icebergs desprendidos del Upsala que vedan su acceso como un campo de minas. Los hay de todos los tamaños y todas las formas, jaspeados y con incrustaciones de crioconitas, huecos irisados en su interior que atraen el sol y van derritiendo el hielo. Al Onelli y al Agassiz se llega atravesando un bosque de lengas que se repone lentamente de un incendio devastador ocurrido muchos años atrás, entre riachuelos y cascadas que caen de altísimos acantilados.
Nada hay que se parezca tanto a la primavera en el hemisferio norte como el otoño en el hemisferio sur. En estos días de abril en una Escandinavia austral me llegan, en el cuaderno de bitácora de Antonio Rivero Taravillo, unas imágenes suyas en Islandia que pueden pasar por tomadas a orillas del lago Argentino. Chile asoma por las Torres del Paine, visibles en el horizonte.

Thursday, July 02, 2009

Mi Puerto de mi alma

Véase Habitantes y gente del Puerto de Santa María

Wednesday, July 01, 2009

Arriba: Afrenta injustificada. Utrera Molina responde al Ayuntamiento de Madrid

Arriba: Afrenta injustificada. Utrera Molina responde al Ayuntamiento de Madrid

Dios y JRJ

Véase Diario de Sevilla

Pecados de juventud



(La divulgación de este romance juvenil en antologías de poesía taurina y últimamente en disco me obligan a dar su versión original en el nº IV de la revista sevillana ALJIBE, aparecido en Sevilla en abril de 1952)