Sunday, November 29, 2009

Las verdades del porquero


"La verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero" (Juan de Mairena)

Véase Libertaddigital

Saturday, November 28, 2009

Hijo predilecto de Jerez de la Frontera



(Feria de Jerez. Mayo de 1985)


                                                          Mauricio
Entre los muchos motivos que tengo para dar gracias a Dios todos los días están las amistades acumuladas a lo largo de los años. Algunas de ellas son como el Guadiana, que afloran cuando menos se lo espera uno después de muchos años de perdidas de vista. El mundo es ancho y ajeno, como decía Ciro Alegría, pero no hay nada tan chico como el gran mundo, como digo yo. Por gran mundo se entiende comúnmente la alta sociedad, donde todos se conocen, si es que no todos están emparentados, pero el gran mundo que yo entiendo y al que tengo a veces acceso es, perdóneseme el tópico, el de la “aristocracia del espíritu”, ese mundo que Fernando Villalón limitaba a las provincias de Sevilla y Cádiz. De estas provincias, una de ellas tiene fuertes vínculos con Inglaterra, ese país que tanto amamos a pesar de sus perfidias, y no me dejarán mentir topónimos como Gibraltar o Trafalgar, que tan malos recuerdos nos traen como Essex o el Drake, el coco de las madres gaditanas como “Bonnie”, o sea Napoleón, lo sería de las inglesas. Sin embargo, un país que nos ha dado a Shakespeare, por no citar más que un nombre, y que ha llegado a ser el principal destinatario de los vinos jerezanos, algo bueno tiene que tener, y ese algo es mucho para algunos entre los que tengo la osadía de contarme. Quiero decir que el que más y el que menos tiene contraída una deuda importante con Inglaterra, una deuda que tiene muchas partidas, y una de ellas es la de haberse prestado a ser la cuna de un jerezano como Mauricio González-Gordon. Mauricio nació en Hampton Hill en octubre de 1923, cuando no hacía ni un mes que otro jerezano insigne, don Miguel Primo de Rivera desbaratara como Don Quijote el retablo de Maese Pedro de la monarquía parlamentaria. No sé si el parto fue literalmente, como aseguraba el Tío Manolo, a la sombra de una de las cepas plantadas en Hampton Court en tiempos del rey Barba Azul, pero lo cierto es que en el bautizo, que fue inmediato, el padrino, el conde de los Andes, envolvió a la criatura en mantillas en un ejemplar del periódico jerezano El Guadalete y que a los padres les faltó tiempo en traérselo a la entonces capital de España, o sea a Jerez, para inscribirlo aquí en el registro civil.
Por la fecha en que nació, Mauricio se libró de recibir el bautismo de fuego con el que se hicieron hombres muchos españoles de su época. Con las guerras de Marruecos había acabado de una vez por todas don Miguel, y la guerra civil concluyó cuando él solo tenía dieciséis años, dos menos de los requeridos para ir al frente en la zona nacional. Pero los hombres no sólo se forjan en el fuego de la trinchera, sino en el del taller o de la fábrica, y así lo entendía el Tío Manolo cuando en la formación de su hijo repitió el método que a él tan buen resultado le diera, cuando se vio obligado a trabajar en un astillero en Escocia y en el trazado de la línea férrea de Arica a Puerto Montt, en Chile. Así fue cómo, aprovechando la afición del niño a fabricar aeroplanos de juguete, lo colocó en un taller a las afueras de Jerez donde se montaban y construían los cazas Polikarpov, sobre el modelo de los capturados al enemigo: los célebres Ratas, que los rojos llamaban Chatos. Mauricio llegaría al cabo de unos meses de jornada laboral de más de diez horas y jornal de dieciocho reales (4,50), a ajustador-montador. Es emocionante cómo Mauricio nos cuenta las proezas de Aresti, el piloto de pruebas que tenían en La Parra y que sin dudarlo un momento se ponía a los mandos del aparato cuyas últimas tuercas acababan de atornillar los mecánicos y sus ayudantes. Una de ellas era la de lanzarse en picado cuando se le paraba el motor para que éste volviera a arrancar y todos temían que se estrellase contra sus cabezas.
Precisamente en Cambridge conocí a un muchacho, a quien su padre, de origen siciliano, cónsul de Italia en San Sebastián y metido en la industria conservera, había mandado a que aprendiera inglés y estudiara el funcionamiento de esa industria en el Reino Unido. Recuerdo que me comentó que había ido o iba a ir a coger fresas a una plantación de la casa Chivers, y yo le dije que me parecía muy bien, porque así vería la empresa familiar desde el punto de vista del trabajador y del empleado que con el tiempo tendría a sus órdenes. Ni él ni yo hemos olvidado esa conversación y hace pocos días la evocábamos en la Bella Easo. Es curioso que este viejo amigo, Alfonso Orlando, comparta con Mauricio González una importante afición: la navegación a vela.
Yo no sé si ese interés infantil y ese contacto juvenil con la aeronáutica fue lo que inició a Mauricio en otra de sus grandes aficiones: la Ornitología. El pasado septiembre, una cuñada mía en Pennsylvania me mostraba un libro que estaba leyendo, que creo se titulaba algo así como Birdwatcher y venía a ser las Memorias del ornitólogo Roger Tory Peterson, y fui a sus páginas con la absoluta seguridad de encontrarme en ellas a Mauricio, traductor y adaptador de la Guía de campo de Aves europeas que Peterson confeccionó en unión de Mountford y Hollom. Fue en esta veste como yo lo conocí y además en el habitat más propio, el del Lomo del Grullo. Mauricio figura en primera fila entre las personas que hicieron el milagro de que un ignorante advenedizo como yo saliera adelante con El mito de Doñana. Hace poco tuve que salir al paso de una información tendenciosa sobre la creación del Parque Natural de Doñana, que consistía en decir más o menos que el Parque se hizo a pesar de Franco. Eso es como decir que don Juan Carlos es rey a pesar de Franco. No falta documentación, gráfica incluso, que demuestre el interés que el Caudillo se tomó por el Coto gracias al escrito redactado por don Francisco Bernis que le elevaron los González. Ya Mauricio había formado con éste y con el inefable Tono Valverde la Sociedad Española de Ornitología, y no es preciso ponderar el apoyo recibido del P. José María Albareda desde la presidencia del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
El otro marco en el que es inevitable encuadrar a Mauricio es en el de la Bodega, donde la cata y selección de caldos fue para Mauricio el “trabajo gustoso” de que hablaba Juan Ramón Jiménez y del que tanto saben los “aristócratas del espíritu”. Ese trabajo fue además doblemente gustoso, pues Mauricio no se limitó a seguir practicando los ritos de una tradición, sino que la curiosidad intelectual y científica de su padre, patente por lo pronto en el libro Jerez Xerès Sherry, lo arrastró en la aventura de la investigación enológica con ayuda de un analista del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Justo Casas, que a regañadientes le hubo de ceder quien entonces dirigía en el Consejo ese tipo de investigaciones, otro jerezano ilustre que se llamó don Manuel Lora Tamayo. No es posible que no haya sido un placer trabajar en esa Bodega donde tan bien lo pasa todo el que pasa por ella. Decía Napoleón que la plaza de San Marcos de Venecia era el salón de recepciones de Europa. La Bodega de González Byass, sobre la que todo está dicho en el reciente libro de su sobrina Begoña, es una de las mejores salas de recepciones del mundo civilizado, es decir, del mundo que bebe vino de Jerez.


Wednesday, November 25, 2009

Actos públicos pendientes

  • El próximo viernes Negrita27 de noviembre intervengo en Jerez en la ceremonia del nombramiento de don Mauricio González-Gordon y Díez, marqués de Bonanza, hijo predilecto de la ciudad. El acto se celebrará en la Bodega de González-Byass a las 19:30 horas.
  • El 11 de diciembre a las 18:30 horas, en la presentación del libro Misión en Bucarest, de Agustín de Foxá, Editorial Paréntesis, en la Feria del Libro de Tomares.
  • El 14, presentación de Agustín de Foxá. Una aproximación a su vida y su obra, en el Ateneo Jovellanos, de Gijón.
  • El 15, a las 19:30, en el Instituto de Estudios Europeos, CEU, Cuesta de San Francisco, 2, Madrid, presentación de Agustín de Foxá. Una aproximación a su vida y su obra, de don Luis Sagrera, Embajador de España, Editorial Dos Soles.

Sunday, November 22, 2009

Foxá y Malaparte


Sábado , 21-11-09
EN ese parque temático del progreso ibérico que es Sevilla brilla la estrella de Pepa la concejala, venida de Córdoba, donde tenía prohibido «el florecimiento de los jazmines», para prohibir la lectura de Foxá, cosa que al caballero Bonald, el jerezano sin gracia, que tiene una Fundación, no le parece del todo mal.
-Foxá es un escritor que escribe bien, nada más. Otra cosa es que merezca un homenaje.
Esta opinión no convierte al caballero Bonald en un malvado Manolito Benavides del progreso contemporáneo, pero nos invita a preguntarnos qué es lo que, a sus ojos, debe hacer un escritor -escribir bien ya sabemos que no le vale- para merecer una atención, no de los comunistas, que nadie se la pide, sino de sus lectores, que para la Agencia Tributaria también son contribuyentes.
Mi amigo Alfredo Valenzuela, periodista con la misma pasión por los libros descomulgados que arruinara a Alonso Quijano, cree haber encontrado una respuesta en el «Diario de un extranjero en París» (páginas 91-103 de la edición española), de Curzio Malaparte.
-Si yo no fuera Malaparte, querría ser Foxá.
-Si yo no fuera Foxá, querría ser Bonaparte.
Febrero del 42. Malaparte está en el frente de Leningrado como séquito del general Edqvist, al mando de una división finlandesa, que un día apresa a dieciocho combatientes rusos que declaran ser españoles. Malaparte recurre a Foxá, representante de España en Finlandia, que empieza una odisea de idas y venidas en trineo y a cerca de cincuenta grados bajo cero, entre Helsinki y el frente, para salvar la vida a unos españoles que se negaban a ser salvados y que para los finlandeses sólo eran combatientes rojos condenados a muerte por las leyes de la guerra.
-Foxá es uno de los hombres más graciosos que yo haya conocido en mi vida -arranca Malaparte su relato-. Cuando son graciosos, los españoles son los hombres más graciosos del mundo.
Los prisioneros españoles resultan ser huérfanos de la guerra civil española enviados a Rusia y convertidos en soldados soviéticos.
-Pero somos españoles.
Españoles que ante la admiración de Foxá, que llora emocionado, se niegan a ser salvados por el representante de la España de Franco.
-Bien, nos fusilarán (los finlandeses). ¿Y después?
-¡Después os enterraré según el rito católico! -grita Foxá con rabia y con lágrimas en los ojos.
En el entretanto, uno de ellos muere de pulmonía, y en su entierro, en pleno infierno finlandés -donde las llamas son sustituidas por carámbanos, pues aquéllas darían sensación de Paraíso-, se produce la escena del supremo tremendismo español:
-El general Edqvist, yo, y los soldados finlandeses saludamos llevándonos la mano a la visera. Foxá con el brazo extendido. Y los compañeros del muerto levantando el brazo, con el puño cerrado...
Pero vayan a explicarle esto a un caballero con Fundación.

Saturday, November 21, 2009

Ayer en Cádiz


Véase Diario de Cádiz



Dos novelas gaditanas
En una publicación titulada Cádiz en la narrativa, que debió de salir a finales del decenio de 1970 o comienzos del de 1980, publicó el portuense José Luis Tejada un trabajo bastante completo con el sugestivo título de Cádiz pintoresco en la narrativa de Aquilino Duque. En ese trabajo, hecho cum amore et studio, se daba cuenta de las novelas mías más relacionadas con Cádiz y su Bahía, que no se reducen a las dos que se presentan esta tarde. Tejada, por muchísimos motivos, sabía muy bien de lo que hablaba por estar además en posesión de lo que se entiende por “información privilegiada”, de suerte que daría algunas claves sin incurrir por ello en ninguna indiscreción. Yo no creo que mi literatura sea especialmente cabalística, pues mi finalidad es divertir al lector y mal puede divertir a alguien una prosa o un verso duros de entender. Tejada, como otros literatos de su época y la mía, estaba en posesión de todas y cada una de mis claves, y con él estaba mi éxito asegurado. Pero con el paso de los años, esas claves y los nombres reales que encubren los nombres supuestos ya les dicen muy poco o nada a los lectores de nuevas promociones, y los entes de ficción, y los episodios que protagonizan, han de tener por fuerza peso específico propio al perder toda referencia en la memoria colectiva. Dicen que no hay mejor crítico que el tiempo, y la mayor satisfacción que puede tener un veterano de la literatura es merecer que se le reediten sus pecados de juventud, unos pecados de los que apenan quedan testigos.
En alguna ocasión he llamado a Cádiz “cantera de mi obra” y estas dos novelas que se presentan hoy bien lo acreditan, así como las otras dos de las que también hablaba Tejada: La operación Marabú y La rueda de fuego. La rueda de fuego se abre y se cierra con algo tan gaditano como su Carnaval, y La operación Marabú intenta aproximar Cádiz a otra ciudad marítima como Venecia. En un librito titulado Grandes faenas, editado por la Universidad gaditana, explico mis primeros pasos por la narrativa a partir del suceso que los impulsó, que fue la asistencia a la boda milanesa de Fernando Quiñones en primera fila de barreras, por no decir en el callejón. La fiesta continua de aquellos días milaneses y el espectáculo de una Venecia con el agua alta fueron lo que me permitió imitar con más o menos acierto a los novelistas que admiraba, sobre todo Valle-Inclán y Gabriel Miró. Años más tarde, con tres novelas más y un premio nacional entre pecho y espalda, fue a Baroja a quien me atreví a imitar, y eso sería en Los agujeros negros.
Dice Cervantes en una de sus Novelas ejemplares que los buenos pintores imitan a la naturaleza y los malos la vomitan. Lo mismo cabe decir de los literatos. Y ya que estamos a vueltas con los Agujeros, voy a concluir esta divagación dando lectura a un artículo con el que pretendí propiciar hace un par de años su reedición en Barcelona. Se titula El Planeta de los Simios y dice así:


El Planeta de los Simios
Un entrenador o seleccionador de fútbol hubo de ofrecer excusas y abonar una multa por haber llamado negro a un negro y, como quiera que los jugadores de este color abundan y destacan, el público de los estadios, que se caracteriza por sus modales refinados, suele de vez en cuando hostilizarlos emitiendo a coro alaridos simiescos. Posiblemente para salir al paso de estos casos de xenofobia, el Parlamento nacional da curso a una propuesta de ley encaminada a conceder a los monos los mismos derechos de que disfruta la “ciudadanía”. Hay sin embargo una región española que está no sólo a la cabeza en lo deportivo, sino en la vanguardia en lo político, y esa región es la catalana, de cuya política de inmersión lingüística no se libran ni los monos, pues según dice un responsable del zoo de Barcelona, tiene allá un hermoso gorila al que le está enseñando a hablar en catalán. Un individuo del Parlament barceloní comenta con fina ironía ampurdanesa que es seguro que ese gorila aprenderá el catalán antes que algunos jugadores del Barsa, en clara alusión a los negros que al acercarse a un micrófono prefieren expresarse en castellano. No hay peligro de que este honorable padre de su patria chica, a diferencia del seleccionador susodicho, tenga que ser amonestado o sancionado, pues al ser aforado, no es de los que pagan multas, sino de los que las recaudan, aunque sólo se embolse un tanto por ciento de su cuantía. Pero es que además su equiparación ventajosa de los monos con los futbolistas es de una impecable corrección política, y está en línea con lo aprobado por el Parlamento nacional, según el cual un presunto homo sapiens, sea del color que sea, no tiene por qué considerarse superior y distinto de un primate.
Debo confesar que el caso me interesa y me conmueve desde hace tiempo. Una novela mía, titulada Los agujeros negros, trata precisamente de la reinserción social de un gorila, y de ella extracto el diálogo que sigue en el que el educador del simio se indigna por la decisión de las autoridades de encerrarlo en una jaula del zoo:
- …Es un caso que clama a la conciencia del mundo civilizado. La trata de monos es peor que la trata de negros.
- ¿De monos?
- Sí, de monos; es la terminología de la especie dominante. ¡Qué le vamos a hacer! El llamado
homo sapiens no quiere perder sus injustos privilegios y se defiende con palabras; se atrinchera en sus palabras. ¡Lo que es el miedo a la igualdad! Ahora, que esta vez va la cosa en serio. No sabes la que ya hay organizada por ahí. ¡Como se conoce que no sales al extranjero! Genaro es ahora mismo el personaje más popular de toda Europa. Por las paredes de Roma, París y Bruselas hay letreros pidiendo su libertad. Su nombre suena en los parlamentos de Berlín y de Londres. Se hacen colectas que encabezan los reyes de Escandinavia. El Comité de Demócratas Amigos de Genaro tiene ya ramificaciones en todos los países progresivos y ha puesto bombas en los consulados españoles de Ámsterdam, Riga, Maguncia, Budapest, Dresde, Oporto y San Juan de Luz.
Esta novela apareció en Barcelona en 1978 y, como ya no está en el mercado, no sería mala cosa que volviera a publicarse ahora, y de ser posible en catalán, para que pueda leerla ese gorila tan aplicado que tiene en su zoo la bella Ciudad Condal. Y que Planeta la lance creando un premio ad hoc: el premio Planeta de los Simios.

Thursday, November 19, 2009

Wednesday, November 18, 2009

Captatio benevolentiae



"El siglo XVIII siempre ha ejercido sobre mí una imponente fascinación. Las óperas de Mozart y las bóvedas del Tiépolo, los viajes a Otaití y los carnavales de Venecia, los reales sitios y los teatros de cámara, las pelucas y los descotes, la Enciclopedia y la Ilustración, el café y el rapé… Pero aparte de estos refinamientos, propios de un sentido aristocrático de la vida, de un sentimiento estético de la existencia, me ha atraído una cierta propensión al orden y a la limpieza, a la luz y a la brillantez, a la claridad del pensamiento y la elegancia de expresión, es decir, a todo lo que el siglo XIX empezó a mirar con recelo y el siglo XX ha acabado por arrumbar.

"Por todo eso, el honor de que soy objeto, sobre la satisfacción que me proporciona, hace realidad, y de modo inesperado, un sueño de anticipación, un sueño mío de toda la vida, al darme acceso al túnel del tiempo por un pórtico neoclásico. Yo he logrado ingresar en el Siglo de las Luces por una de sus más típicas instituciones, una Real Academia… Confieso… que he sentido fuertes tentaciones de comparecer en este acto con casaca bordada, calzón corto, peluca empolvada y sombrero de tres picos. Si no lo he hecho, ha sido por no imponer a mis ilustres colegas un grave caso de conciencia indumentaria y por no hacer creer al distinguido público que se le ha convocado, no para un acto académico, sino para una corrida de rejones a la portuguesa.”





Con estas palabras, a guisa de captatio benevolentiae, iniciaba yo mi discurso de ingreso como individuo de número en la Real Academia Sevillana de Buenas Letras un día de marzo de 1981, y si hoy las repito es porque me parecen aplicables a esta Real Sociedad Vascongada de Amigos del País. Esta vez el túnel neoclásico me lleva a Azcoitia, al palacio de Insausti, o al Real Seminario de Vergara, donde me hago la ilusión de que me esperan Munibe, Altuna y Eguía, los Tres Caballeritos que siempre me parecieron la encarnación en nuestra patria de ese siglo XVIII que siempre me deslumbró. Lo cierto es que no estoy en la provincia de Guipúzcoa, sino en la de Alava, y a dos pasos de la de Vizcaya donde pasé épocas muy felices de mi infancia, y precisamente en una casa del Muelle de Churruca de Portugalete donde creo que nació José María de Areilza, restaurador con el paremiólogo don Julio de Urquijo de esta Real Sociedad. Conocí a Areilza en 1955 cuando, siendo embajador de España en Washington, vino a la ciudad tejana de Dallas, donde yo estudiaba a la sazón, y en su memoria quiero hacer mías las palabras pronunciadas por él cuando esta Real Sociedad reanudaba sus actividades: "... Nuestro amor a España se completa y perfecciona con un profundo cariño y respeto al País vascongado y lo de estrechar más los lazos de unión de las tres provincias, tal como figura en los Estatutos de 1765 como objetivo social, puede servirnos de motivación en la hora presente.".






Con mi amigo Alfonso Orlando frente al Palacio Insausti, de Azpeitia, sede fundacional de los Caballeritos de Azcoitia.

Cambio de presentación

Enrique García-Máiquez, aquejado de gripe A, no podrá intervenir en la presentación de mis novelas gaditanas el próximo viernes 20 en Cádiz. Lo sustituirá su paisano el polifacético letrado portuense don Luis Suárez Avila, muy conocido de los seguidores del presente cuaderno de bitácora. En compensación, remito al lector al artículo, antológico, de García-Máiquez, aparecido ayer miércoles en los Diarios de la cadena Joly

Tuesday, November 17, 2009

Filología pecuaria

Véase Al Caballero no le gusta Foxá de Ignacio Ruiz Quintano

Véase también la rectificación del primer párrafo a cargo del filósofo y filólogo argentino don Alberto Buela. Por mi parte, me he permitido sustituir "grazna" por "gazna" en el caso del cuervo y "zulea" por "zurea" en el de la paloma:

La rana croa, la grulla gruye, la cigüeña crotora, el pato parpa, el cuervo grazna, el ganso vozna, el grajo croaja, la perdiz silba o ajea, la codorniz cuchichía, la paloma zurea, la gallina cacarea, el pavo cloquea, la golondrina trisa, el grillo canta, el pollo pía, el loro garre, la pantera himpla, el jabalí rebudia, el caballo relincha, el asno rozna, el cerdo gruñe, el ciervo brama, el gamo ronca, la oveja balita, el toro brama, el gato maúlla, el lobo otila, el mixtolobo ulula, el perro ladra, el león ruge, el elefante barrita, la serpiente silba, la chicharra chirría, el cuclillo cucúa, el pavo tita y el comunista... gulagea, es decir, que, en menos de lo que canta un gallo, te monta un gulag.

Monday, November 16, 2009

Don Gonzalo y la Macarena

Véase Vamos tirando

Doble presentación gaditana

El próximo viernes día 20 a las 19 horas se presentarán en Cádiz, en los locales de la Asociación de la Prensa, sita en la Calle Ancha, las novelas de asunto y ambiente gaditanos Los consulados del Más Allá y Los agujeros negros, recientemente reeditadas por la Editorial Paréntesis. Presentador: Enrique García-Máiquez.

Friday, November 13, 2009

Trabajos manuales

Escribe don Luis Suárez Avila, del Puerto de Santa María

En Extremadura la cabaña de cerdo ibérico es muy numerosa. En Extremadura abundan los cochinos. Los cochinos y algunos cochambrosos. Lo digo a raíz de que la Junta de Extremadura la haya emprendido con una campaña dirigida a los niños de los colegios. La Junta de Extremadura la manda el P.S.O (¿?) E. De toda la vida, en los colegios ha habido clase de trabajos manuales. Los hijos han traído a los orgullosos padres infinidad de cachivaches creados en la clase de manualidades. Y santas pascuas. Lo de la campaña de la Junta de Extremadura, va también de trabajos manuales en los colegios, pero en plan de guarrería. No parece sino que los del P.S.O(¿?)E. sean unos obsesos sexuales, porque siempre andan inventando cómo pervertir a la gente. Yo recuerdo, en el año 1985, aquí en este Gran Puerto de Santa María, cómo la Concejalía de Juventud, que mandaba el P.S.O(¿?) E., creó la revista, magazine lo llamaban, “El Duro”, que costaba un pastón, y que era todo un dechado de cochambre y hasta pornografía. La revista fue repartida por los colegios. Edificante. Pues el Grupo Popular de aquel entonces, en un memorable pleno municipal, pudo cargarse esa revista procaz y tan poco adecuada para la educación de la juventud escolar. Caso parecido es este de ahora, en que la Junta de Extremadura ha lanzado una costosa campaña, que pagarán los contribuyentes, titulada “El placer está en tus manos”, que enseñará a los niños de colegios cómo masturbarse y ponerla en extremo-dura. Más edificante todavía. Aquí una señora mayor me dice que si van a reponer la obra de Muñoz Seca “Los extremeños se tocan”. Le digo que no. Un prójimo que tengo al lado me ha apuntado que, por la radio, ha oído que va a Extremadura, en comisión de servicio, Leire Pajín. No puedo decir qué habrá de cierto. Lo que es una verdad es que, antes, se decía que con la masturbación podías quedarte ciego, que ablandaba la hipófisis y acabarías tonto. Ahora me explico con qué mano experta nos gobierna esta gente del capullo y el puño y, sobre todo, cómo Zapatero ha llegado a ese estado de ceguera, tontera y estulticia. Todo es explicable, porque cada vez que abre la boca, se hace una paja mental.

Thursday, November 05, 2009

Incursión vasconavarra

El próximo miércoles 11 de noviembre, a las 10 horas, hablaré Deo volente sobre La invención de América en Pamplona, en la Universidad de Navarra, y el 12 a las 19.30 lo haré sobre el tema De Lista a Tassara o la aportación sevillana a la transición poética del Neoclasicismo al Romanticismo, en la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País, de Vitoria.

Pronto en los escaparates

Wednesday, November 04, 2009

Passus et crucifixus

5. La superioridad de Occidente

Cuando Nietzsche decretó la muerte de Dios, escribía Maragall, no sin reservas, que "en un país moderno y civilizado no hay más allá". Poco moderna y poco civilizada debía de ser la Italia del Renacimiento para que Lorenzo el Magnífico dijera que todo el que no cree en la vida eterna es un muerto en vida. Nosotros estamos más cerca, cronológicamente por lo pronto, de la Barcelona de la Semana Trágica que de la Florencia del Renacimiento, y será por eso por lo que estamos tan orgullosos de nuestra modernidad y de nuestra civilización. Si Occidente no se creyera superior no habría instituciones como el Tribunal Penal Internacional, por ejemplo, ante el que han de comparecer todos cuantos infringen los mandamientos de la Modernidad. Ahora bien, sale un político y dice las mismas cosas que vienen diciendo Paz, Popper, Finkielkraut, Fukuyama y otros, y todos sus congéneres a una se rasgan las togas pretextas. Todo buen progresista mira, en el mejor de los casos, por encima del hombro a todos aquellos que aún creen en el más allá. Entre los méritos que exhibe el Tribunal Constitucional alemán al conmemorar su medio de siglo de existencia están el de haber legalizado el aborto y hecho retirar el crucifijo de las escuelas. Decía Baroja que no le perdonaba a Truman que hubiera tirado la bomba atómica en Nagasaki pudiéndola haber tirado en Pamplona. Tampoco yo le perdono al suizo Laibacher que hiciera en Zug – ametrallar al concejo municipal en pleno - lo que podía muy bien haber hecho en Karlsruhe.

(Crónicas anacrónicas, Àltera, Barcelona, 2003)

Otro homenaje


AGUSTÍN DE FOXÁ
CINCUENTA AÑOS
DESPUÉS
MARTES 10
DE NOVIEMBRE
19,30 horas. Agustín de Foxá en su cincuentenario
José Miguel Santiago Castelo, Escritor. Subdirector de ABC
MARTES 17
DE NOVIEMBRE
19,30 horas. Madrid de corte a checa
Juan Manuel de Prada, Escritor
MARTES 24
DE NOVIEMBRE
19,30 horas. Foxá: conde, diplomático, gordo, de
derechas. Gran poeta
Juan Van Halen, Poeta. Doctor Honoris Causa por la
Universidad de Alcalá
MARTES 1
DE DICIEMBRE
19,30 horas. Foxá articulista
Jaime Siles Ruiz, Poeta. Presidente de Asociación
Española de Estudios Clásicos
AGUSTÍN DE FOXÁ
CINCUENTA AÑOS DESPUÉS
Lugar de celebración
Salón de Actos
Instituto CEU de Estudios Históricos
Casa Palacio del Duque del Infantado
Carrera de San Francisco 2. Madrid
Información
Teléfono: 91 354 07 18
E-mail: togores.fhm@ceu.es
ENTRADA LIBRE

Tuesday, November 03, 2009

Una extranjera en Sevilla




Me contaba Manuel Halcón que, allá a mediados de los años 20, estaba él con Pepín Ybarra en la playa de Chipiona y vio venir paseando a una pareja de una belleza y una armonía tan ideales que, más que salida del mar, parecía nacer de él. Cuando llegaron a su altura, Pepín, es decir, el conde de Ybarra, hizo las presentaciones. Ella era catalana, de Barcelona, y él dominicano, aunque también de origen catalán. Se apellidaba Llompart. A Llompart, que era lo que en la época se llamaba un sportsman, lo había traído el conde de Ybarra a Sevilla para que le montara un club de golf. Traía ella una cesta, con las cosas que las mujeres distinguidas suelen o solían llevar a la playa, y en ella pudo ver Halcón un libro. Picado por la curiosidad, buscó el título mirando con disimulo. Se trataba de una obra que hacía menos de un año había aparecido en Francia: À la recherche du temps perdu, de un tal Marcel Proust. Una persona así tenía difícil encaje en la Sevilla de su tiempo; su marido, al fin y al cabo, no era más que un empleado distinguido de un aristócrata, y poco en común podían tener ni él ni ella con la burguesía de la época. Una mujer de educación refinada, que había viajado por Europa y que conocía otros idiomas aparte de sus dos lenguas natales, no tenía más remedio que hacer causa común con la colonia extranjera, con esa colonia extranjera de ingenieros suizos, ingleses, alemanes que seguía mandando a sus hijos a estudiar a sus países de origen. La vida familiar de Paulina no debió de ser muy feliz, pues el marido debió de justificar los recelos con que sus padres allá en Barcelona habían visto el casamiento. El, o no ganaba mucho o gastaba más de lo que ganaba, de suerte que ella tuvo que verse reducida con sus dos hijas de corta edad a la estrechez de un cuarto de pensión en aquellos veranos tórridos, que apenas mitigaba en sus escapadas con las amigas extranjeras para nadar en Alcalá del Río o en Alcalá de Guadaira. Es difícil, y penoso además, reconstruir la biografía de esta mujer extraordinaria que tuve la suerte de conocer en el ocaso de su vida. Lo más importante no es lo que nos digan unos u otros, sino lo que ella puso de sí misma en las novelas que dejó escritas; en Aprendiz de persona, su infancia, su niñez, su adolescencia; en Mundo pequeño y fingido, esa novela increíble ambientada en el lago de Ginebra, hay, entre otros personajes complejos, una condesa italiana, y lo que la autora cuenta de su matrimonio es muy posible que sea algo que ella conoció muy de primera mano. Ese mundo novelesco no tuvo para Paulina nada de pequeño ni de fingido; fue el mundo de su juventud, un mundo que supo revivir en aquella Sevilla de la que nunca volvió a salir y donde parecía extranjera.

Monday, November 02, 2009

Letras europeas


Una traducción modélica
Tengo que agradecerle a Hans Leopold Davi el conocimiento de Marie Luise Kaschnitz, fallecida en Roma en 1974, conocimiento que estriba en la impecable traducción de sus poemas en prosa con el título de Aún no está decidido*. La edición española está patrocinada por Sarah Girri y Jorge Gallardo. O mucho me equivoco o estas personas tienen algo que ver con Sarah Gallardo, la viuda del escritor Héctor A. Murena, que vivía en Roma cuando la Kaschnitz pasó a mejor vida. No llegué a conocer personalmente a Sarah Gallardo y eso que yo también vivía en Roma, pero me hablaba mucho de ella su gran amiga Lucrezia Cipriani Pannunzio, excelente traductora de autores hispanoamericanos, Murena entre ellos, con quien yo me había escrito en un momento en que se podían contar con los dedos de una mano los literatos que nos oponíamos a los dictados del pensamiento dominante en Occidente. Es pues más que probable que Sarah Gallardo tratara en Roma a Marie Luise Kaschnitz. Y es probable que yo mismo me haya cruzado con ella en la Librería alemana Herder, junto a Montecitorio, pues la Kaschnitz, casada con un arqueólogo austriaco, era librera de profesión y había ejercido su oficio en Weimar y Munich antes de hacerlo en Roma.
A Hans Leopold Davi lo conozco desde finales de 1958, cuando yo vivía en Wuppertal y acababa de salir La calle de la Luna, mi primer libro de poesía. No sé cómo supe de su existencia - ¿pudo ser Doris Deinhard, la traductora de Platero y yo? - pero la simpatía literaria fue inmediata y lo raro es que nunca nos comunicáramos en los largos años que pasé en Suiza y en Italia. Fue gracias a José Antonio Muñoz Rojas como volví a saber de él, pues había ido a visitarlo a la Casería del Conde y José Antonio le dio mis señas. Poco tiempo después nos conoceríamos personalmente en Lucerna y reanudaríamos la amistad. A esa amistad debo la versión de unos versos míos que hizo publicar en Die Neue Zürcher Zeitung más alguna que otra entrevista o comentario en alguna publicación de la Suiza alemana. Debo decir que, en general, he tenido suerte con mis traductores, que también se pueden contar con los dedos de una mano. Son pocos, pero inmejorables. Yo que a mi vez he intentado serlo, sé muy bien lo difícil que es conseguir la perfección, que es lo que Leo Davi consigue en su versión de los poemas de la Kaschnitz. Claro está que Davi tiene la gran ventaja de ser prácticamente bilingüe. Puede decirse que su primera lengua fue la española, es decir, la lengua de su niñez y adolescencia transcurrida en Canarias, donde nació en 1928. Al concluir la guerra mundial, realizó sus estudios superiores en Zurich y en París y acabó instalándose en Lucerna. En Lucerna y en 1959 está fechada la dedicatoria de sus “pecados poéticos de juventud en París” Gedichte einer Jugend, cuadernito publicado en París en 1952, precedido de una cita de San Agustín. Otro género cultivado por él es el relato corto: Der Herz Mahler, Das Gerippe der Windmühle, con dibujos de su esposa Silvia, que además es librera, como la Kaschnitz.
Los mejores traductores de poesía suelen ser los poetas. Es difícil, sin un cierto hábito de la composición y la versificación, verter al idioma propio el verso escrito en un idioma ajeno. El caso de Davi es además especial, pues no está claro cuál de los dos idiomas que posee es más suyo. Los poemas de la Kaschnitz y las versiones de Davi están frente a frente y nada desmerece la página izquierda de la derecha. Marie Luise Kaschnitz refleja el mundo contemporáneo y lo trasciende, lo interioriza, en imágenes que rozan lo onírico. Y en la versión no sólo están con toda fidelidad esas imágenes difíciles, esas vivencias insólitas, esas conclusiones depresivas, sino la fuerza de un lenguaje directo, eficaz, ácido a ratos, tierno a veces, en el que nada falta ni nada sobra.
Si hay que señalar algún fallo en la traducción, ése sería el de la contraposición del Fiat y el Vauweh, que el lector hispánico entendería mejor si se dijera el Fiat y el Volkswagen, o VW si se prefiere. Tampoco es muy afortunado, al aludir en la solapa a los desplazamientos de la Kauschnitz por las antiguas provincias del Reich, llamar a la Prusia Oriental y a Koenigsberg por los nombres que tendrían después de la segunda guerra mundial. Bueno está que “los nacionalistas (tengan) que enmendar continuamente la plana a su país”, como dice la Kaschnitz, pero lo que no pueden ni deben es estar enmendando continuamente la Historia, la Geografía y la Gramática.
* Marie Luise Kaschnitz. Aún no está decidido. Traducción de Hans Leopold Davi. Editorial Pre-textos. Madrid, Buenos Aires, Valencia, 2008.

Sunday, November 01, 2009