Wednesday, June 30, 2010

Menos breve

W al violín

Labels: ,

Tuesday, June 29, 2010

Concierto brevísimo

W al piano

Labels: ,

Wednesday, June 23, 2010

Jornada madrileña sobre Miguel Hernández

Breve reseña de la conferencia en el Centro de Estudios Históricos y entrevista en La Estrella Polar

Labels: ,

Monday, June 21, 2010

Recordatorio

Mañana martes 22 de junio a las siete y media de la tarde hablaré de Miguel Hernández en el Centro de Estudios Históricos de San Pablo CEU, en la Carrera de San Francisco, antiguo palacio del duque del Infantado, Madrid

Labels: ,

Friday, June 18, 2010

Contravideo

Columna de humo
por Alfonso BULLÓN DE MENDOZA
15 Junio 10 .- La Razón

"Me llamo José Calvo Sotelo. Soy diputado y he denunciado los actos violentos del Frente Popular. La madrugada del 13 de julio de 1936 militantes del PSOE pertenecientes a la escolta de Indalecio Prieto, acompañados por miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado, me arrancaron de mi domicilio a pesar de las súplicas de mi esposa, y me pegaron un tiro en la camioneta de la Guardia de Asalto en la que decían conducirme a la Dirección General de Seguridad. No tuve juicio, ni abogado, ni sentencia. Mi cuerpo fue abandonado en el cementerio del Este. Hubo un día en que numerosas calles y centros escolares llevaron mi nombre, pero se ha dado orden de quitarlo para que no se recuerde el crimen. Mis hijas siguen esperando que el PSOE pida perdón por mi asesinato».«Me llamo Pedro Muñoz Seca. Soy dramaturgo. Escribo obras de gran éxito y muy divertidas, como “La venganza de don Mendo”. Pero a los rojos no les hacen gracia. Fui detenido a los pocos días de comenzar la guerra. El 28 de noviembre, en compañía de miles de personas, fui trasladado a Paracuellos del Jarama, donde fui fusilado. La mayor parte de ellos no tuvieron juicio, ni abogado, ni sentencia. Nuestros cadáveres siguen sepultados en fosas comunes. El Consejero de Orden Público de la Junta de Madrid, Santiago Carrillo, responsable por acción u omisión de mi asesinato y el de mis compañeros, ha sido nombrado doctor honoris causa por la Universidad Autónoma de Madrid y el birrete le fue impuesto por el actual Ministro de Educación del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en medio del general aplauso de la izquierda española».Miles y miles de testimonios de este tipo (unos sesenta mil), algunos de ellos francamente espeluznantes, podrían ser recopilados en un vídeo de 600 horas que diera contundente réplica al elaborado por algunos de nuestros más emblemáticos actores. En la Guerra Civil española la sangre corrió a raudales, en episodios que los historiadores tenemos el derecho y el deber de estudiar, y que los familiares de las víctimas, de uno y otro bando, es bueno que conozcan. Ni que decir tiene que todos aquellos que aún no sepan dónde están sus muertos deben ser ayudados a encontrarlos en la medida en que sea posible. Pero no podemos hacer del pasado un punto neurálgico de la política del presente. Tenemos un presidente del Gobierno que se ha autodefinido como «rojo» y cuya política para hacer frente a la crisis económica en que nos encontramos está siendo muy cuestionada. En las propias filas de sus seguidores han surgido signos generalizados de descontento. Y en este momento aparece una iniciativa de los subvencionados por su ministra de Cultura cuyo objeto no parece otro que agitar las conciencias para crear un espíritu guerracivilista en el que dé igual que los problemas del país se solucionen o se multipliquen. Lo importante es que la izquierda se una para pedir responsabilidades por los crímenes del franquismo, pese a que el propio Garzón ha reconocido que no queda nadie vivo a quien poder encausar. Todo apunta a un nuevo «gran camuflaje», como el realizado por los comunistas durante la Guerra Civil, inteligentemente denunciado por Bolloten. Esperamos que en la España de 2010 el legítimo y necesario respeto e interés por las víctimas de uno y otro bando no sirva de columna de humo para ocultar los problemas del presente, pues esa nunca ha sido (o nunca ha debido ser) la finalidad de la Historia.

Labels: ,

Wednesday, June 16, 2010






"El socialismo es la filosofía del fracaso, credo de ignorancia, evangelio de la envidia cuya virtud inherente es repartir las miserias de forma igualitaria". (Sir Winston S. Churchill)

Labels: ,

Sunday, June 13, 2010

Friday, June 11, 2010

La realidad de los entes de ficción



Alessandro Manzoni (óleo de Francesco Hayez)






Un hijo mío que vive en Viena, donde trabaja como fisioterapeuta, me regaló en las últimas Navidades un cuaderno, adquirido en alguna bancarella del Naschmarkt, de la revista L’Osservatore Politico Letterario, dedicado a Alejandro Manzoni, a propósito del primer centenario de su muerte. Como en aquellas fechas, mayo de 1973, yo vivía en Italia, la revista, de cuya existencia no tenía ni idea, no tenía más remedio que interesarme por más de un motivo. Para empezar, entre los glosadores del Manzoni destacaba un viejo conocido, como Carlo Bo, cuyas palabras me parecía seguir oyendo en el cementerio del Verano junto al féretro de Ungaretti a punto de bajar a la tierra. Luego, al hojear la revista, veo en una esquina de la página bajo el epígrafe NOVITA’ LIBRARIE: Aquilino Duque. La lanterna magica, Rusconi, Milano, pagine 272, Lire 2.700, y a continuación cuatro libros más de autores tan desconocidos para mí como yo para ellos. Bien es verdad que el propio Manzoni se quejaba de no tener fuera de Italia más de veinticinco lectores, el doble por cierto de los que yo alguna vez me he quejado de tener dentro de España. El caso es que Manzoni fue traducido al inglés desde muy pronto. La primera versión de Renzo e Lucia, título cambiado a última hora en I promessi sposi, data de 1827, y un año después aparecía la primera versión inglesa. En 1835 nada menos que Edgar Allan Poe dedicaba una extensa recensión a una de las tres versiones aparecidas el año precedente, la firmada por Mr. Featherstonehaugh, en la que por cierto apuntaba a la labor de enriquecimiento del inglés mediante la incorporación de coloquialismos italianos en este caso y destacaba la apología del “papismo” a través de las nobles figuras de un ente de ficción como Fray Cristóbal y de un personaje histórico como el cardenal Federico Borromeo, primo de San Carlos, tanto más fidedigna cuanto que contrastaba con censuras implacables como la del episodio de la Monja de Monza, por no hablar del tratamiento reservado al pusilánime de don Abundio, cura de misa y olla con más miedo en el cuerpo que abnegación pastoral. Y es que Los novios es el gran fruto de la conversión de Manzoni, y sus reflexiones sobre los cuatro jinetes del Apocalipsis que se abaten sobre el Milanesado entre 1628 y 1630 y sobre la catarsis de esos flagelos en el pueblo cristiano, es lo que probablemente indujo en un primer momento a Benedetto Croce a calificar la novela de opera oratoria. Manzoni, que era nieto por parte de madre del ilustrado marqués de Beccaria, se había formado en el ambiente volteriano del salón de Madame Condorcet en Auteuil y, ya casado con una calvinista ginebrina, conversa al catolicismo, se convertiría a su vez a raíz de un episodio en París. Hablar en Manzoni de celo del converso es quedarse a medio camino, pues pocos autores católicos hay de una doctrina tan sólida como la suya, y muchos pasajes, como el de la reprimenda del cardenal al párroco, y en esto hay que darle la razón al primer Croce, son auténticas piezas de gran oratoria sagrada. En mi opinión, lo que cuenta y razona Manzoni sobre la peste en Milán es en el fondo una réplica al frívolo comentario de Voltaire sobre el terremoto de Lisboa.


La segunda traducción inglesa en el siglo XX es de 1951 y el nombre de su autor – otra de las sorpresas del cuaderno manzoniano – me encendió una luz roja. Se trataba de Archibald Colquhoun, fallecido en 1964 a la edad de 51 años. Archibald Colquhoun no sólo tradujo I promessi sposi, sino que suya es la versión inglesa más conocida de Il Gattopardo, en cuya versión cinematográfica llegó a intervenir como asesor literario. Mr Colquhoun, formado en Ampleforth, en Oxford y en el Royal College of Arts, estaba muy familiarizado con Italia, pues ya en entreguerras se fue a vivir a Ischia y en 1940 fue nombrado director del Instituto Británico de Nápoles. La guerra la hizo en los servicios secretos del VIII Ejército, en el Norte de Africa, en Sicilia y en la península, donde llegó a colaborar estrechamente con la Brigada Garibaldi, que entre otros hechos heroicos se ilustró con “operaciones de limpieza” del terreno conquistado por las tropas de Montgomery, como la de Codevigo, a raíz de la rendición de Caserta. En premio a sus servicios, Colquhoun fue nombrado algo así como ciudadano de honor de Rávena, sede oficial de la célebre Brigada. Con estos antecedentes vino a Sevilla como director del flamante Instituto Británico, donde duró poco, pero ese poco que duró me sirvió a mí para imaginar un personaje de Las máscaras furtivas. Las peripecias de mi relato son imaginarias, pero nada inverosímiles. Es más; mi personaje tiene, en avanzado estado de embriaguez, un altercado con una pareja de guardias civiles en una venta; Colquhoun estuvo varios meses sometido a procedimiento por haberse insolentado con un vigile urbano que le impidió cruzar la plaza de San Marcos de Venecia, acotada mientras se rodaba una película. Es de suponer que también en esta ocasión estaba bebido y, de hecho, su prematura muerte puede muy bien haberse debido a cirrosis o algo parecido. No es Colquhoun por cierto el único personaje de esa novela sobre el que he averiguado con posterioridad hechos que confirmarían mis ficciones. Uno de ellos es un alemán esquivo a cuya familia conocí en La Rábida y que resultó haber desempeñado en la vida real el mismo papel de agente de la Abwehr que yo le invento en mi relato. No siempre se equivoca uno al pensar mal.


.

Labels:

Wednesday, June 09, 2010

La crisis en verso

Me remite un lector el siguiente romance anónimo.

POEMA AL DESGOBIERNO DE RODRÍGUEZ

Tan bien descrito está
que a nadie ha de molestar
:

.
Con diez millones de votos
De arrepentidos o ingenuos
Ganaron las elecciones
Y entraron en el gobierno
Unos pillos socialistas
Que se llamaban obreros
Sin tener un solo callo
En la yema de los dedos
Gran revuelo entre las gentes
Causó el acontecimiento
Hubo bailes y charangas
Entre la gente del pueblo.
Zapatero y sus compinches
Habían ganado el duelo
Al pie del puño florido
Hicieron su juramento
Con la rosa por testigo
Los ministros prometieron
Dar trabajo, hacer justicia
Predicar con el ejemplo
Pasaron algunos meses
Y al llegar al año y medio
Las rosas ya estaban secas
Y sus promesas volaron
Cual hojas que lleva el viento
Todo se llenó de pícaros
Trepadores y mastuerzos
Políticos sin gramática
Donjuanes de medio pelo
Tragaldabas, tragaperras
Traga cargos, traga sueldos
Y en menos que canta un gallo
Nos dejaron medio en cueros
Las calles y plazas públicas
Los mercados y paseos
Se llenaron de chorizos
Robaperas, descuideros
Tramposos, trapisondistas
Mangantes y presos sueltos
La corte de los milagros
Salió del túnel del tiempo
Y volvieron los mendigos
Los parados, los hambrientos,
Por miles las prostitutas
Con sus chulos al acecho
Invertidos, maricones
Zorras de pelaje nuevo
Ambulantes de la droga
De esos que llaman "camellos"
En calzón van pensionistas,
En perniles los obreros,
Empresarios en pelotas,
Contribuyentes en cueros,
Los ladrones en la calle,
Los tontos al Ministerio,
Los ministros en Mercedes,
Los electores al huerto,
Indultos a terroristas,
Y guardias al cementerio.

Labels: , ,

Marañón expuesto

Sunday, June 06, 2010

Vintila y yo

Friday, June 04, 2010

Nada nuevo

Vendepatrias

En uno de aquellos tristísimos momentos en que las servidumbres de la propaganda le eclipsaban la mente, don Antonio Machado afirmaba que el verdadero pueblo español era el que cantaba La Marsellesa, gritaba ¡Viva Rusia! y ostentaba en sus banderas los lemas más abstractos; que ese pueblo - ¡pobre pueblo! – compraba a la patria con su sangre sin mentarla siquiera mientras los señoritos la invocaban y la vendían. Los compradores eran – nos lo dice en verso en otra ocasión – el pesado teutón y el hambre mora que se quedaron con la piedra de los lares, y el ítalo a quien se le entregaron – Qui dira les torts de la rime! – las puertas de los mares. El presunto trato se cerró en Hendaya con los resultados que sabemos, y en cuanto al patrimonio patrio no hubo más ventas ni más entregas que la del célebre oro del Banco de España, que naturalmente remitieron a Moscú los señoritos que gritaban ¡Viva Rusia!, a ciencia y paciencia del pueblo que coreaba el grito.
Pasarían muchos años para que los presuntos vendepatrias de Machado dieran paso a los vendepatrias reales a los que Machado sirvió. Dos de ellos se explayaban el 26 de febrero de 1985 en las páginas de Le Monde: don Miguel Angel Fernández Ordóñez y don Luis Solana, de quien no se puede decir – a la vista de un aborto de cuento que ABC le hizo la mala faena de publicarle – que no tenga pluma de tonto. En esos artículos, es decir, en las declaraciones que les hacían a sus autores, estos eufóricos señores echaban al vuelo las campanas de nuestra economía porque los empresarios extranjeros veían con más interés y optimismo la nueva política española que los empresarios españoles y porque, en lugar de gastar tiempo y dinero en investigar, íbamos a importar alegremente las tecnologías de punta que los demás inventaran por nosotros. Ibamos a imitar a los japoneses, pero no en el trabajo ni en el tesón, sino en la capacidad de imitación. Se trataba pues de imitar a los imitadores, e inventar, una vez más ¡Que inventen ellos!
En 1918 decía Cambó, a la sazón Ministro de Fomento, en el curso de un debate parlamentario sobre la neutralidad de España en la Guerra Europea, que un país antes de ser colonia política empieza por ser colonia espiritual. Habría hoy que añadir, y siempre, que después de ser colonia espiritual y política acaba siendo colonia económica. Un periodista suizo me decía en su día que lamentaría que la entrada de España en el Mercado Común, o la entrada del Mercado Común en España, le hiciera a ésta perder su alma. Yo le contesté que esa lamentación llegaba un poco tarde; que lo que a mí me preocupaba era que ese “acontecimiento” le hiciera a España perder su agricultura. Disuelta nuestra alma en la “modernidad” desde el cambio de régimen, nuestro enfeudamiento político a las internacionales, fueran éstas socialdemócratas o democristianas, llevaba consigo nuestra entrega económica a las multinacionales, con lo que nuestro aparato estatal acabaría siendo un mero simulacro. Ahora bien, ese simulacro nos resultaba cada vez más costoso, y en una Europa que comprendía que el gasto público tenía que ir orientándose hacia la inversión, íbamos a ver qué papel hacía España con esos nidos de sanguijuelas – alguno de víboras – de las llamadas administraciones autonómicas. Lo que le pasaba a Occidente era que había pasado de la cultura del ocio a la cultura del paro sin salir de la civilización del consumo.
Nadie sabía entonces, ni creo que sepa aún, qué cuota de entrada nos exigía el Mercado Común para dignarse tomarnos a su servicio. Yo sólo sé que, mientras se negociaba, el belga Gaston Thorn dijo que si los españoles queríamos entrar en la Comunidad, tendríamos que dejarnos en la puerta nuestro orgullo. El orgullo español es, o era, proverbial en Alemania donde, como se considera que cada español se considera en la vida como don Rodrigo en la horca, la expresión stolz wie ein Spanier (orgulloso como un español) es moneda corriente. Me imagino que de ese tópico le vino al embajador Guido Brunner su interés por el marqués de Siete Iglesias. Una señora alemana me comentaba una vez con asombro que en España se enterrara a los muertos con los zapatos puestos y yo le expliqué: “Señora, es que como los españoles somos tan orgullosos, tenemos necesidad de entrar en el Cielo pisando fuerte”. Al iniciar su mandato, el Presidente González aseguró que nos devolvería “el orgullo de ser españoles”, frase que desagradó y preocupó sobremanera al editorialista de El País, ese periódico que parece que fue fundado para destruir el idioma español como paso previo a la destrucción de la nación española. Para satisfacción de El País, no creo que sea ahora el orgullo la virtud española que más se cotice en las bolsas de valores de Europa. Puede que muchos españoles sigan entrando calzados en el otro barrio; en Europa desde luego que no: descalzos y con una soga al cuello. Don Guido Brunner habría hecho bien en olvidarse de don Rodrigo Calderón.


“Viñamarina”, a 4 de abril de 1985

Labels: , ,

Wednesday, June 02, 2010

La tara hispánica





La tara hispánica


( a propósito del "Príncipe de Asturias")


Alberto Buela (*)



Una vez más, el más importante premio a “las humanidades”, el Príncipe de Asturias, ha sido otorgado a afamados ensayistas que no tienen nada que ver con España, la lengua de los hispanos y su particular tradición cultural.


Hace varias décadas atrás un muy buen pensador español, Gonzalo Fernández de la Mora, en un libro memorable, La envidia igualitaria, sostuvo que “la envida es el vicio capital de los hispanos y la causa decisiva de sus caídas históricas. La inferioridad de los españoles no sería intelectual sino emotiva”.


Nosotros, remedando a de la Mora, vamos a sostener que la imitación, el remedo, la mala copia, sobretodo del mundo centro europeo – Alemania, Inglaterra y Francia- es la tara hispánica. Y la frutilla del postre es este Premio Príncipe de Asturias a Alain Touraine y Zygmunt Barman, dos personajes que en el mundo del pensamiento más profundo y serio, no significan absolutamente nada, el primero por oportunista (se ha acomodado toda su vida a las más variadas circunstancias políticas para quedar al calor del poder) y el otro, por sionista y lobbista pro hebreo.



Cómo será el carácter acomodaticio de Touraine que inmediatamente declaró: “Este premio aumenta aun más mi conciencia de ser un intelectual latino”. Una vez más la apelación a la latinité, cuando les conviene. Este llamado a “lo latino” nos recuerda a Chevalier, el canciller de Napoleón III, que inventó el concepto de “latinidad” para poder justificar su intervención en Méjico con motivo de la aventura un príncipe europeo, Maximiliano, para Méjico.


Ya lo dijo Jorge Luís Borges: no me venga a vender eso de la latinidad que yo solo veo argentinos, colombianos, españoles o italianos. Es un invento francés para curarse en salud en tierras americanas. Y Borges sería conservador y antiperonista, pero era un parapeto a la mediocridad.


En cuanto a Bauman respondió con el típico argumento hebreo de que ellos son “maestros de humanidad”, sobre todo cuando son laicos y agnósticos, y así dijo: “el Premio es un reconocimiento a mi modesta contribución a la autoconciencia de la humanidad”.


Pero si la humanidad no tiene manos ni pies, decía Kierkeggard, a lo que agregaba don Miguel de Unamuno: el adjetivo humanus me es tan sospechoso como su sustantivo abstracto humanitas. Ni uno ni otro, sino el sustantivo concreto: el hombre”. Y Proudhon más tajante aún sostenía por doquier: “cada vez que escucho humanidad, sé que quieren engañar”.



Habiendo tantos y tan buenos ensayistas, sociólogos, filósofos, historiadores, politólogos de lengua española van a buscar a dos intelectuales más mediáticos que sustanciales, más frívolos que serios, a dos intelectuales que están reñidos con lo mejor de la tradición cultural de los pueblos hispánicos.



Es que la tara hispánica es la imitación. La imitación al estilo de un espejo opaco como es este caso, que imita y encima imita mal, en forma desdibujada.



Nosotros por nuestra profesión lo vemos en la filosofía y más específicamente en la filosofía antigua donde los estudiosos de lengua castellana se desesperan por citar autores ingleses, franceses y alemanes dejando de lado la citación de nosotros mismos. Todas las traducciones del griego al castellano hechas por, generalmente, buenos investigadores de origen hispano, comentan, traducen e interpretan al modo los scholars ingleses o franceses o alemanes, y cuando citan algún trabajo en lengua castellana es el de ellos mismos y de nadie más. Esto último no hace más que confirmar la envidia señalada por de la Mora.


Los investigadores de origen hispano han cedido ante “los especialistas de lo mínimo” la interpretación de la filosofía, al menos de la antigua, y han postergado aquello que fue signo de la inteligencia hispana durante siglos: “la visión del todo de lo estudiado”. Esa buena herencia de Grecia y Roma expresada por Platón: “dialéctico es el que ve el todo y el que no, no lo es” (Rep 537 c 14-15).


La diferencia entre el análisis moderno y el clásico es que el primero descompone hasta lo mínimo y allí se queda, mientras que el clásico, descompone hasta lo mínimo para luego sintetizar en “un todo” de sentido.


Esta carrera de ciegos para ver la nada ha que se ha sometido el pensamiento de lengua y raíz hispana en los últimos cincuenta años ha producido en filosofía, además de los especialistas de lo mínimo, lo que podemos llamar “la viaraza gallega”. Esto es, la reacción intempestiva y arbitraria al estilo de del Valle Inclán.


El mejor ejemplo que conozco, obviamente, es la de los traductores al castellano de las obras de filosofía, y ello se nota especialmente en los tecnicismos filosóficos, cuyo mayor productor ha sido Aristóteles.


Así las palabras técnicas de uso universal en filosofía como sustancia, accidente, acto, potencia, ser, ente, felicidad, virtud, etc., que son fundamentales para entenderse entre los filósofos, han sido traducidas de las maneras más arbitrarios y caprichosas que se nos puedan ocurrir, por los investigadores desde hace unos cincuenta años para acá.


Vayan algunos ejemplos: a) García Yebra traduce en su Metafísica el término griego ousia por “esencia”, en lugar de sustancia como se lo tradujo durante dos mil años. b) Hernán Zucchi (argentino) se “le ocurre” traducir ousia por “entidad”, provocando un galimatías ininteligible en su traducción de la Metafìsica de Aristóteles. c) También “se le ocurre” a Pallí Bonet (que debe ser catalán, pero la viaraza gallega lo alcanza) al traducir en la Ética Nicomaquea el término técnico héxis que se traduce históricamente por hábito, por la expresión “modo de ser”, con lo cual no se entiende nada. d) Eduardo Sinnott (argentino) realiza la mejor traducción anotada de la Ética Nicomaquea, pero la echa a perder cuando “se le ocurre” dejar de traducir el término eudaimonía por felicidad, para traducirlo por “dicha”. Esto es, gozo individualista del hombre vulgar o dicharachero. d) Quintín Racionero que “se le ocurre” en su anotada traducción de la Retórica, no traducir un término fundamental como “antístrofa”, y luego cuando tiene que traducir otra palabra fundamental como phronimós, en lugar de hacerlo por “prudente”, por un prejuicio anticristiano, lo traduce por el término burgués “sensato”. f) Dejo para el final el caso de Mengino Rodríguez quien en su reciente traducción del Protréptico (2007) ignoró supinamente la nuestra (1983) y se atribuyó a sí mismo la primera traducción del texto aristotélico.[1]



Esta tara “gallega” es la que marca la capitis diminutio con la cual estos se aproximan a los estudios clásicos. Sin ir más lejos el año pasado fue rechazado un proyecto presentado por la muy buena filósofa catalana Margarita Mauri de investigación sobre la filosofía práctica de Aristóteles porque,”el grupo solicitante no acredita publicaciones en espacios internacionales reconocidos “(léase: revistas inglesas, francesas o alemanas) en torno a los estudios aristotélicos…..los participantes en el proyecto no han optado por los espacios de discusión aristotélica más consolidados (revistas internacionales, etc).” afirmó el Comité de selección del Ministerio de ciencia e innovación de España. Tuvo que aparecer una carta del profesor norteamericano de la insignificante Northwestern University para que “los gallegos” del comité de selección aceptaran el proyecto.



Hoy el más encumbrado tribunal en estudios humanísticos del mundo hispano acaba de otorgarle el premio más importante en euros (son 50.000) a dos personajes, que con su obra y su prédica denostan al mundo que los premia. En el fondo, este encumbrado tribunal hispánico se ha portado como un cabrón, ha gastado los dineros de los españoles en premiar a aquellos cuya producción y verba ha ido siempre contra España y aquello que lo hispano representa en el mundo.



(*) arkegueta, aprendiz constante, eterno comenzante.


alberto.buela gmail.com










[1] Confrontar nuestro artículo A propósito del Protréptico de Aristóteles, en Internet.

Labels: ,

Tuesday, June 01, 2010

Otro sinfronismo

En Escolios a un texto implícito II, Bogotá, 1977, escribía Nicolás Gómez Dávila: Las almas modernas ni siquiera se corrompen, se oxidan. Al morir Bergamín, le dediqué la siguiente necrología, posteriormente recogida en Mano en candela.


Toledo, 1962. Emilia Palomo de Valente, Julio López Cid, J. A. Valente, Sally, Bergamín. El niño es Antonio Valente Palomo.









Labels: , ,