Monday, May 26, 2014

Desembarco jerezano

                       Obra recomendada por el prologuista que suscribe.

Sunday, May 25, 2014

Memorias fidedignas

  • Rango del artículo
  • 25 may. 2014
  • ABC (Sevilla)
  • AQUILINO DUQUE

MEMORIAS FIDEDIGNAS

Ver la realidad histórica a través de cierta pintura, cierto cine, cierta novela o cierto periodismo es engañarse
deliberadamente

EN la presentación que hice en la Fundación El Monte de los relatos de Enrique Esquivias decía yo que éste llegaba a la fabulación desde el memorialismo, pues suya es una de las mejores evocaciones de la niñez, en su caso una niñez urbana, en unos años, los de nuestra guerra, sobre los que, en estos tiempos de mentira y desinformación, es muy difícil de leer algo que se tenga medianamente en pie.
ÁNGEL DÍAZ HUERTAS/BLANCO Y NEGRO
Decir esto era decir poco, ya que a los relatos y las memorias preceden trabajos de erudición, una biografía, la de don Santiago Montoto, y unas prosas poéticas sobre la ciudad donde Esquivias tuvo la suerte de nacer y vivir. Un literato sevillano, unas leyendas sevillanas, una niñez sevillana, son los asuntos de este benjamín de una dinastía de soldados que optó por las letras frente a las armas.
Las memorias de infancia de Enrique Esquivias tienen un título sugestivo pero desconcertante: «Los años triunfales», lo que hace pensar que el relato se reduce a los años de nuestra guerra, que así se llamaron en la zona nacional. Lo cierto es que esos años alegres dan paso en breves términos a los años difíciles de nuestra trasguerra, que coinciden con los de la Segunda Guerra Mundial, de cuyas penurias nadie se libró. Todo o casi todo lo que hoy se lee o se oye o se ve en cine o televisión sobre aquellos años representa una alucinante ficción para los que efectivamente los vivimos, unos, como Esquivias, en un medio urbano y con cinco hermanos en el frente, y otros, como yo, en un medio rural. La hermana de un amigo mío comentaba, con cierto sentido del humor, que había estado siguiendo un serial de estos de ahora sobre la guerra civil y que, quince minutos antes de finalizar el último episodio, no se sabía aún quién la iba a ganar. ¡Para que los ingleses presuman de Hitchcock! ( Y los americanos de Orson Welles).
Enrique Esquivias debía de ser uno de aquellos niños de baby de rayadillo y termo a la bandolera que yo me crucé alguna vez por la calle Francos y de los que hablo en «El rey mago y su elefante». Mal podía pensar que uno de aquellos alumnos del semiclandestino colegio de la calle Pajaritos, pues de Villasís se había incautado el benemérito Instituto Escuela, iba con el tiempo a darme en cierto modo la réplica y escribir la mitad de un libro que yo pensaba único. Y es que las memorias de Esquivias y las mías son complementarias.
Quien quiera saber de verdad cómo era la Sevilla de los años 30 y 40, tendrá que leerse las memorias de Esquivias. Se me dirá que aquélla era una Sevilla burguesa. ¿Y qué? Burgués etimológicamente significa ciudadano, que es lo que nos llaman los políticos cuando mendigan nuestros votos. Hay veces, con todo, en que Esquivias resulta involuntariamente profeta, como en la descripción siguiente del patio de su casa: «El centro del patio lo ocupa el macetón que es una maceta muy grande, más alta que el niño, colocada sobre un pié de hierro y que tiene una palmera con un tronco muy gordo, cuyas hojas suben hasta el corredor principal. A un señor muy repelente que va a veces de visita le oyó el niño decir un día que se trataba de una kencia de gran tamaño,… qué tontería,… por qué la gente cambiará la manera de hablar, la culpa la tienen los que escriben, que buscan las palabras más rebuscadas y luego todo es mentira y a la larga no hay manera de saber cómo hablaba nadie. » Pues bien, otro ejemplar de la misma especie botánica haría a otro señor repelente inventarse un pasado y una niñez no menos repelentes en los mismos espacios urbanos que Enrique Esquivias nos hace entrañables y atractivos.
Ver la realidad histórica a través de cierta pintura, cierto cine, cierta novela o cierto periodismo es engañarse deliberadamente. Bien es verdad que «Vulgus vult decipi», que el vulgo quiere ser engañado, como muy bien saben los que tienen el arte de sacarle los cuartos y los votos.

Saturday, May 24, 2014

Jornada de reflexión



                                           Patriotismo “antifranquista”
                                                       
  

 Una manifestación por la unidad de España en unos momentos en que el propio Gobierno conspiraba contra ella y que sólo consiguió reunir en la Puerta del Sol a veinte mil personas como mucho, tenía a la fuerza que ser un rotundo fracaso.  De las varias explicaciones que pudo tener ese fracaso yo voy a aventurar la mía, y es que los organizadores, de entrada, excluyeron de ella a los que suelen acudir enarbolando la bandera nacional con los símbolos protoconstitucionales, no preconstitucionales, como dicen los necios, es decir, con el águila de Patmos, el yugo y las flechas y el lema “Una, grande y libre”.   Bueno es que vayan percatándose los ilusos del “patriotismo constitucional” de que a España no hay más que una manera de defenderla y de que el régimen anterior, del que el régimen actual heredó no sólo la jefatura del Estado, sino sus símbolos hasta la llegada del socialismo al poder, tuvo como primordial razón de ser el mantenimiento de esa unidad, la unidad de los hombres y las tierras de España.  Ese régimen, como todo lo humano, tuvo muchos defectos, aunque no tantos como el actual, pero por lo menos tuvo la virtud de no jugarse a los naipes la existencia histórica de la nación, y eso es justamente lo que el régimen actual no le perdona.
   Ahora hay en la clase política, tanto en el partido de la derecha vergonzante como en el propio socialismo, una cierta reacción ante las siniestras maquinaciones del Club de Perpiñán para implantar en la Península lo que yo llamo el régimen del 11 de marzo.  La frustrada manifestación susodicha es una lección que debiera aprovechar el partido de la derecha vergonzante, que debe de saber muy bien que los patriotas que lo votan son partidarios de una España una, grande y libre. Ahora bien, estos patriotas franquistas, llamémoslos por su nombre, no tienen el monopolio del patriotismo.  Existe un patriotismo antifranquista en el partido del Gobierno de entonces, en el partido socialista, pero es un patriotismo  reprimido, un patriotismo que no se atreve a decir su nombre, un patriotismo que cada cual guarda en su armario.  Ahora que está de moda lo de salir del armario, bueno sería que los socialistas de bien sacaran el patriotismo del armario en que lo tienen tan guardado.

Thursday, May 22, 2014

Siglo XX, cambalache



"Mafalda nació así no por mí, sino porque ya estaba el Che Guevara haciendo la guerrilla en América latina, la guerra en Vietnam, Juan XXIII, las mujeres protestando por todo y salió así porque la época era así. Entonces parecía que el mundo iba a cambiar para mejor. Y cambió, no digo que para peor, sino para seguir siendo como siempre"  (Palabras de Quino, Premio Príncipe de Asturias, en “La Nación” del jueves 22 de mayo de 2014)


¡Ehorabuena,che! La suerte es una cotorrita, que dijo el clásico, y Oviedo bien vale una misa.

Más Renacimiento

Añádense estos dos títulos a los libros publicados por Renacimiento a finales de los 70. Ambos de máxima actualidad

Wednesday, May 21, 2014

Feria del Libro en Sevilla y en Madrid

 Libros míos publicados por Renacimiento que podré firmar en la caseta de dicha editorial, en Sevilla el viernes 23 de mayo a partir de las 8 de la tarde, y en Madrid el sábado 7 de junio a partir de las 12 de la mañana.

Monday, May 19, 2014

Palabras cruzadas



Presentación de la segunda edición de Crónicas extravagantes en el palacio de la condesa de Lebrija en Sevilla el 17 de febrero de 2009. Esta obra, cuya primera edición fue retirada por la Universidad de Sevilla, reeditada por Ediciones Encuentro, será una de las que firme en unión de otras mías con el mismo sello editorial, en la caseta correspondiente de la Feria del Libro madrileña, el sábado 7 de junio a partir de las 20.00 horas,


Sunday, May 18, 2014

Estado y Transición




Friday, May 16, 2014

Sabios postergados

                                    ABC de Sevilla, martes 8 de abril de 2014

Sunday, May 11, 2014

El Santo Padre santo

Foto del autor. S.C.V. 1987
  • Rango del artículo 
  • 11 may. 2014
  • ABC (Sevilla)
  • AQUILINO DUQUE Premio Nacional de Literatura

EL GRAN PAPA WOJTYLA

Pronto se desengañarían los partidarios de que Cristo dialogue con los mercaderes en lugar de expulsarlos a latigazos

«EL humo de Satanás ha entrado en el templo de Dios… Se creía que después del Concilio habría venido un día de sol para la historia de la Iglesia. Ha venido en cambio un día de nubes, de tormenta, de tinieblas.» Estas palabras, pronunciadas por Pablo VI en junio de 1978, resumían la situación de la Iglesia a los pocos años de la clausura del Concilio Vaticano II y no sé si explicaban que algunos alarmistas, entre los que me conté y me cuento, creyéramos que con ese Concilio la Iglesia había abierto la Caja de Pandora. Algo de eso debía de haber visto también el propio Papa Montini, que ya hizo bastante con dar la voz de alarma. Lo que le pasó a Montini les pasó a muchos padres conciliares, cuyo sincero dolor de corazón se traduciría en un fecundo propósito de enmienda.
No podemos desvincular el Concilio aquel de la entonces vigente y pujante doctrina de la «coexistencia pacífica» entre países de distintos sistemas políticos y sociales agrupados en los dos bloques de la Guerra Fría. El Socialismo real era un hecho consumado con el que había que contar en el planeta y que además no dejaba de ejercer su seducción sobre cierto clero con inquietudes políticas, comezones mundanas y un progresivo desinterés por lo trascendente. Alguno llegó a decir, el jesuita Díez Alegría para no ir más lejos, que era precisamente en los países protegidos por el Muro Antifascista de Berlín donde se había hecho por fin realidad el reino de Dios en la tierra. Pero lo curioso era que las voces más críticas, es decir, más reaccionarias, venían de esos afortunados países y pertenecían a intelectuales ingratos que no apreciaban la suerte de vivir en semejante paraíso terrenal. Uno fue Solyenitsin, cuya aparición en diversas tribunas occidentales, desde la Universidad de Harvard hasta la televisión española, puso de manifiesto la abyección moral de la intelectualidad del entonces llamado «mundo libre». Aun así, la sorprendente exaltación del cardenal Wojtyla, hombre del Este al fin y al cabo, al Solio de San Pedro, después de la fugaz incógnita de Luciani, no dejó de suscitar en unos la esperanza y en otros el recelo de un retorno al espíritu más «dialogante» del pasado Concilio. Pronto se desengañarían los partidarios de que Cristo dialogue con los mercaderes en lugar de expulsarlos a latigazos. Carlos Wojtyla no tardó en efecto en aplicar la máxima energía a limpiar la Iglesia del humo satánico que ya Pablo VI encontrara asfixiante.

La decisión con que Wojtyla empuñó las llaves de San Pedro tuvo su premio y su precio. Lo primero que hizo fue desmitificar el «paraíso socialista» en el que la intelectualidad de Occidente tenía puestas todas sus complacencias. Los esfuerzos combinados de la Santa Sede y la Casa Blanca, ocupada esta vez por un gran Presidente, dieron al traste con el mito más pernicioso y pertinaz del siglo XX. Hasta la caída del Muro de Berlín, yo estaba convencido de que el Fascismo era el Purgatorio y el Comunismo el Infierno, pues del Purgatorio se sale y del Infierno no. Ellos hicieron que no fuera así, y a sus nombres hay que asociar el del sindicalista Walesa. El precio que hubieron de pagar ambos, el gran Papa y el gran Presidente, fue elevado y pudo haberlo sido aún más si llegan a consumarse los magnicidios de que uno y otro fueron víctimas. Todos los que quedaron con las témporas al aire al derrumbarse el Muro de Berlín nunca les perdonarían la espectacular derrota del Bolchevismo. No nos asombre que, por lo que se refiere a España, ambos enjuiciaran sin complejos lo que fue nuestra guerra civil, a saber, la primera victoria sobre el enemigo que ellos se habían decidido a derrotar. Tal fue el sentido de las beatificaciones de los mártires de nuestra Cruzada, que así es como la Santa Sede definió a nuestra guerra, mal que le pese a más de un obispo assermenté y a más de un democristiano aggiornato. Juan Pablo II hizo lo que Pablo VI no se había atrevido a hacer, del mismo modo que Reagan tomó una decisión que, de haberla podido o querido tomar alguno de sus predecesores, hubiera reparado con una o dos generaciones de antelación el crimen cometido por Roosevelt con la Europa oriental.

Friday, May 09, 2014

Socialismo y cocaína

La era argentina de socialismo y cocaína
http://counters.libertaddigital.com/img/none.png?cpn=71507&type=o&section=LIBRO
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Con esta expresión valleinclanesca titula Aquilino Duque la recopilación de ensayos breves, escritos la mayoría de ellos en los últimos años del pasado milenio, recientemente publicada por Ediciones Encuentro.
Si la libertad de expresión consiste en poder decir no lo que todo el mundo comparte, sino precisamente lo que a los demás no les gusta oír, este libro es una contundente reivindicación de esa hermosa libertad, hoy tan amenazada por la hipócrita dictadura de la corrección política, invisible mordaza que uniformiza opiniones y anula debates. Porque si algo caracteriza el fondo de los artículos de Duque es precisamente su absoluto desinterés por los dictados de la corrección política, lo que le permite calificar la música pop como la rebelión de los horteras, acusar a la educación para la ciudadanía de ser un eufemismo para camuflar lo que siempre se llamó corrupción de menores o recordar la desfachatez de mucho de eso que llaman arte contemporáneo.
Los asuntos tratados en esta recopilación de dieciocho breves pero sustanciosos artículos abarcan desde las eternas obsesiones localistas de una España empeñada en mirarse el ombligo hasta las grandes convulsiones que alteraron el mapa ideológico del mundo en aquellos años en que la pesadilla comunista acabó por desmoronarse como un castillo de naipes. Pero, lejos de complacerse en aquel famoso fin de la historia que también acuñose por entonces, Aquilino Duque denuncia lo que describe como el "espíritu inmundo del 68", soberano del mundo en las últimas décadas del siglo XX y primeras de éste en el que vamos adentrándonos sobresalto tras sobresalto. Porque la democracia puede amordazar a sus críticos más implacablemente que cualquier otro régimen, amparada precisamente en su incontestable superioridad moral, lo que lleva al autor a temer que este menos malo de los regímenes políticos pueda acabar consistiendo en un nuevo tipo de dictadura en la que los más opriman a los menos al margen del valor de las opiniones de cada uno.
Aquilino Duque lleva ya varias décadas blandiendo su pluma en los más variados terrenos y recibiendo por ello numerosas distinciones –entre ellas el Premio Nacional de Literatura de 1974–, tanto en el campo de la poesía como en los de la prosa y el periodismo. A los que ya lo hayan frecuentado no hará falta señalarles la donosura de su pluma y la amplitud de su arsenal de conocimientos, como corresponde a quien puede presumir como pocos españoles contemporáneos de tan viajado, leído y escribido. Y a los recién llegados sólo cabe retarles a sacudirse la caspa políticamente correcta y leer estas páginas de calidad inhabitual.


Thursday, May 08, 2014

Premio "Reina Sofía"



En homenaje a María Victoria Atencia, galardonada con el Premio Nacional de Poesía "Reina Sofía", reproduzco el texto de la presentación que hice de su poemario El coleccionista en la antigua  librería Vértice de Sevilla en el otoño de 1979.

Tuesday, May 06, 2014

Monday, May 05, 2014

Erre que erre



Saturday, May 03, 2014

Santander 1900


Cádiz, 1952





Capela, 1994